Xavier Gens nos habla del desastre de Hitman y del juego que amaría llevar al cine

10 años después de su estreno, Xavier Gens nos platicó sus frustraciones con la adaptación de Hitman y su amor por otros grandes videojuegos.

Xavier Gens es un director joven que, con apenas cuarenta y dos años, ha hecho cuatro largometrajes. Sus películas no son nada apreciadas por la crítica cinematográfica: Frontière(s) fue tildada de ejercicio de sadismo inútil; The Divide como una locura demasiado misántropa para ser cómoda; y Hitman como un bodrio violento y frío sin pies ni cabeza.

No es por pelearme con la crítica habitual pero creo que se han leído mal las películas de Gens. En todo caso, a mí me gustan: Frontière(s) es un bello ejemplo del sadismo paranóico de la nueva ola extrema francesa; The Divide es una gran respuesta al apocalipsis mocho habitual de los gringos; y Hitman pudo haber sido mucho más de lo que terminó siendo.

Justamente, antes de conocer a Gens, estuve leyendo sobre el rodaje de Hitman. Y sí, resulta que todo salió mal en la coordinación entre director y productores. Cuando vino, entonces, le pregunté sobre la historia de esa pantanosa adaptación que pudo llegar a ser la reivindicación de las terribles adaptaciones de videojuegos a la pantalla grande.

Yo hice la película de Hitman tal como fue escrita pero tratando de respetar lo más posible el universo del juego. En la época, había el juego Silent Assassin y fue nuestra influencia esencial en todo: el diseño, los vestuarios, las decoraciones y, claro, en la violencia. Porque Silent Assassin es un juego muy violento. Entonces copiamos los impactos y todo lo que podíamos del juego pero los estudios querían algo menos violento y yo no tenía tanta experiencia tratando con estudios americanos y pues no me pregunté si podía hacer algo así. Fue mi culpa por no saber que estaba yendo demasiado lejos con lo que filmaba…”

Al parecer, entonces, Gens pecó por ser demasiado geek. Y es verdad, al hablar con él vimos que se trata de un tipo tímido pero absolutamente amable que se emociona sobremanera al hablar de videojuegos y cine. Uno de los nuestros, pues. Es por eso que confiesa, sin ningún empacho, los errores que lo llevaron a esa adaptación tan extraña, tan fiel y tan fría que resultó ser Hitman.

Ya que estábamos hablando de videojuegos, me atreví a preguntarle si estaba dispuesto a adaptar algún otro videojuego. Como buen fanático de todas estas ñoñerías que nos encantan, nos empezó a platicar de su fascinación por Naughty Dog y sus maravillosos juegos. Como era de esperarse, Gens reconoce las dificultades fascinantes en la idea de adaptar esa obra maestra que fue The Last of Us.

Ya sé que el juego de video que más me gustaría adaptar en el futuro ya está en proceso de adaptación en algún lado. Y pues es The Last of Us que, para mí, es el mejor videojuego del mundo. Según yo Naughty Dog son los mejores editores de videojuegos. Tanto en la serie de Uncharted como en The Last of Us, son extraordinarios. Así que idealmente me gustaría adaptar Uncharted o The Last of Us pero ya se está haciendo y sólo puedo esperar que hagan una buena película y que se siga al final de The Last of Us con Eli creciendo…”

De paso, mientras nos contaba de sus ganas de ver una adaptación de The Last of Us (algo que nos da más miedo, francamente, que esperanza), Gens nos contó lo que significó para él jugar ese maravilloso juego. Desde la concepción cinemática hasta el egoísmo misántropo del final, parece que este juego se acopla perfectamente al pensamiento de este director…

Soy un fan absoluto de este juego que fue la mejor experiencia con videojuegos que he tenido. Es devastador, todo es devastador y extraordinario. Toda la secuencia en invierno… mira, incluso les voy a dar una pequeña exclusiva: uno de mis próximos proyectos -que es un thriller- se inspira, de hecho, principalmente por la parte invernal de The Last of Us. Es la historia de un gángster que hace un asalto que acaba mal y va a buscar su familia y a su hija de doce años para esconderse en el bosque. Él está herido de muerte y ella debe sobrevivir con su padre en medio de los lobos.

Entonces hay todo un escenario muy influenciado por la parte de invierno de The Last of Us y ese ambiente que me parece tan extraordinario. Nunca he vivido otra cosa como la experiencia de ese escenario que fue para mí algo muy fuerte.”

Con esta plática comprendimos, en otra perspectiva, la dificultad de adaptar videojuegos al cine. Argumentos enormes y difíciles decisiones estéticas. Además del costo enorme de las franquicias y de las exigencias de la taquilla.

Esta plática nos recordó también la importancia de The Last of Us como un legado único en la historia de los videojuegos. Porque nos mostró que, gracias a joyas como las de Naughty Dog, hay cineastas volteando a ver la complejidad narrativa y la libertad creativa de los videojuegos.

Y eso es una gran noticia. Porque si tenemos a Del Toro y a Gens como los baluartes ñoños de directores que se acercan al mundo de las consolas, sabemos que otros caerán pronto. Del cine los videojuegos tienen mucho que aprender y, sobre todo, con el contacto de los videojuegos el cine hollywoodense puede engrandecerse hacia realidades más inmersivas y decisiones morales más torcidas.