La oficina gubernamental encargada de elaborar las normas que regulan los derechos de autor en Estados Unidos, acaba de emitir un comunicado en donde deja en claro su postura con respecto al polémico uso de la selfie del mono crestado negro.

Hace un par de semanas, Wikimedia dio a conocer su primer reporte de transparencia, en donde informaba de varias de las peticiones de retiro de información que ha tenido desde el 2012 a la fecha. Entre ellas destacaba un caso, en el que David Slater, un fotógrafo inglés, reclamaba la posesión de derechos sobre una imagen que ilustraba una artículo sobre los monos crestados negros.

La polémica surgió debido a que Wikimedia no reconocía al reportero gráfico como autor de la imagen, debido a que quien tomó la foto fue un mono que hurtó la cámara de Slater y jugueteó con ella, retratando su rostro en un par de ocasiones, siendo, a decir de la fundación, fotos de dominio público. Desde entonces Slater ha reclamado los derechos como autor de la selfie del mono sonriente al argumentar que, al usar su equipo profesional, el animal debía de ser considerado como “un asistente de trabajo”.

Lamentablemente para él, la rebelión de los simios inició de la manera menos esperada: conquistando su derecho a crear obras artísticas y comerciales. Aunque, por lo menos por ahora, no podrán hacer fortuna con su trabajo creativo, debido a que la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos determinó que nadie puede apropiarse  de las creaciones de un mono, ni siquiera el peludo autor de la obra.

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Las autoridades determinaron que cualquier obra hecha por animales no puede tener derechos de autor

El comunicado anuncia que los responsables de la dependencia gubernamental estudiaron el caso y concluyeron que Slater no tiene derecho a reclamar como propias las imágenes tomadas por el mono. También informan que la nueva regulación, que se hizo oficial a partir del martes pasado, será mucho más puntual para dejar en claro los límites y alcances de las obras no realizadas por humanos.

Es de destacar que la nueva norma deja muy bien parados a los macacos, debido a que los ponen en el mismo nivel que las deidades:

“Las obras producidas por la naturaleza, los animales o las plantas, así como las supuestamente creadas por los seres divinos o sobrenaturales no cuentan con derecho de autor.”

El primer ejemplo que usan para ilustrar la línea anterior es un hipotético caso de un mono tomándose fotos a sí mismo, haciendo referencia, aunque sin mencionarlo textualmente, al caso de Slater y el mono crestado. También mencionan que lo mismo aplicaría a un elefante pintando cuadros.

Lamentablemente para ellos, los animales serán considerados autores de segunda categoría sin importar su probable talento.

vía Los Angeles Times

fuente Copyright.Gov

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