Hacemos un recuento del verdadero origen del Doctor Strange, las drogas, los hippies y sus intentos por llegar al cine.

Él fue el neurocirujano más grande del mundo. Sin embargo, el destino le arrebató la virtud de las manos y lo empujo a un viaje del que regresaría convertido en una nueva clase de doctor. Un doctor que curaba las enfermedades producidas por las artes oscuras. Un doctor de lo extraño. Doctor Strange no fue el primer personaje místico de Marvel Comics, pero definitivamente fue la representación de toda una época: los místicos años sesenta. O, mejor dicho, de la forma que los estadounidenses entendieron el misticismo.

Todo en el universo tiene un origen.

Aparecido por primera vez como una historia de apoyo en el número 110 de Strange Tales (julio de 1963), el Doctor Extraño fue creado por la dupla formada por Stan Lee y Steve Ditko, quienes estaban en la cúspide de su creatividad (habían creado un año antes a Spider-Man).

Fieles a la “Marvel Way”, Stephen Strange fue un personaje nacido de la tragedia. Millonario, codicioso y soberbio por saberse el mejor neurocirujano del mundo, Strange se aleja de su familia. Su padre muere, y luego su hermano fallece en un accidente de auto mientras viajaba a reclamarle a Stephen el por qué no se apareció en el funeral de su padre. Después, porque todas las cosas malas llegan juntas, otro accidente de auto deja a Strange incapacitado para usar sus manos.

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Fieles a la “Marvel Way”, Stephen Strange fue un personaje nacido de la tragedia.

Buscando una cura que le permitiera regresar al quirófano, Strange recorrió el mundo. El viaje le costó su fortuna. Un día escuchó hablar sobre un tibetano que podría regresarle la salud, The Ancient One, pero la actitud pedante de Strange le impidió ser atendido por el anciano. Sin embargo, Stephen insisto y se quedó cerca del tibetano, quien por casualidad era el Hechicero Supremo de esta dimensión.

Un día Strange descubre un complot creado por el Barón Mordo, el discípulo más avanzado de The Ancient One, para matar a su maestro. Stephen no pudo detener a Mordo, pero el anciano conocía los planes de su discípulo y lo detuvo, además convirtió al doctor en su nuevo estudiante, quien lo sustituiría como Maestro de las Artes Místicas.

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Desde entonces el Doctor Strange ha protegido al planeta de todas las amenazas mágicas y extra dimensionales, que no son pocas. Dormammu, The Nightmare, Blackheart, Morgan le Fay y Mephisto son algunos de sus enemigos más poderosos.

Hablar del Doctor Strange no es hablar de un personaje secundario. Stephen forma parte de la columna vertebral del Marvel. Ha participado en casi todos los mega eventos cósmicos importantes de la editorial. Ha sido compañero de los 4 Fantásticos, Thor, Spiderman, X-Men y los Avengers. Formó, junto a Hulk, Namor y Silver Surfer a The Defenders. Además ss parte de Los Illuminati, el selecto grupo de super humanos que dirigen en secreto la Tierra (porque lo vamos a negar), junto a Black Bolt, Iron Man, Mr. Fantástico, Namor y el Profesor X.

El verdadero origen del Doctor y las drogas de los shiavos

En su libro Our Gods Wear Spandex: The Secret History of Comic Book Heroes, Chris Knowles y Joseph Linsner sostienen que Stan Lee se inspiró en el Doctor Fate de la DC Comics (1940) para crear al Doctor Extraño. Evidentemente Lee nunca iba a aceptar eso, pero sí reconoció que su inspiración directa fue la serie radiofónica Chandu The Magician, la que después fuera adaptada el cine con Béla Lugosi en el papel de Frank Chandler, el mago Chandu. Suponemos que Lee creía que los “niños” que lo leían eran muy jóvenes para recordar a Doctor Fate.

Pero olvidándonos de la siempre dudosa inspiración de Lee, la grandeza de este cómic radica en lo inusual de su estilo gráfico. Se ha dicho incansablemente que Steve Ditko le entraba duro a las drogas psicodélicas y que de allí manó la inspiración que lo llevó a crear las planicies mágicas en las que se desenvolvió el Doctor. Nunca han existido pruebas contundentes de esto, de hecho, es de sobra conocido que el artista era un tipo muy serio, pero la naciente comunidad hippie no pensaba así. Ellos veían en este cómic de Ditko algo que los demás no podían ver.

Alan Moore sostiene que el trabajo del conservador Ditko se convirtió de repente en el aceite de motor que movió a toda una generación de jóvenes que veían en las coloridas dimensiones inferiores que visitaba el Doctor Extraño (en su forma astral) para enfrentarse a la maldad de Dormammu, sin salir de su casa (en el número 177A de la calle Bleecker en Greenwich Village, Nueva York) la forma perfecta de experimentar con drogas (sin tomarlas).

“Todo el universo de Doctor Strange, con todos estos gigantes psicodélicos flotando, los cubos y las lanzas, indican que probablemente Ditko estaba invirtiendo una gran cantidad de su propia simbología personal en formas flotantes en el fondo”, explica More en el documental de Jonathan Ross, In Search of Steve Ditko.

Como el LSD y la mezcalina, el Doctor Strange entró duro al ADN de los fanáticos y creadores hippies. Pruebas hay muchas. Ken Kesey (autor de One Flew Over the Cucko’s Nest) se confesaba fan del personaje; Jefferson Airplane llamó A Tribute To Dr. Strange al primer concierto masivo (por llamarlo de alguna forma) en San Francisco en 1965¡; Marc Bolan lo menciona en su canción Mambo Sun; también Tom Wolfe habla de él en The Electric Kool-Aid Acid Test; su libro sobre el profeta del LSD, Ken Kesey. Finalmente, Pink Floyd le rinde el máximo homenaje en la portada de A Saucerful Of Secrets.

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Portada de A Saucerful Of Secrets (1968) de Pink Floyd.

El alumno supera al maestro

Pero si no fueron las drogas, ¿qué hizo a Ditko crear un universo que no se había visto tan deformado y colorido desde la desaparición de Little Nemo? Pura imaginación y unas ganas locas de salir de la sombra de su mentor: Jack Kirby.

“…Ni siquiera Kirby estaba haciendo algo como eso. [Kirby] nos daba dioses que eran espectaculares; Steve les brindaba personalidad a conceptos abstractos”, declaró Jim Starlin en el libro Strange and Stranger: The World of Steve Ditko de Blake Bell.

Desde su primera historia (Doctor Strange: Master Of Black Magic!) quedó claro que el autor no quería crear una historieta convencional más. El cambio de las viñetas comprimidas del hombre atacado por el insomnio, hasta los grandes planos astrales por los que viaja Stephen Strange, eran una señal de lo que se avecinaba. El terror geométrico de los oníricos universos paralelos.

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El trabajo de Ditko en Doctor Strange fue tan sólido que el propio Stan Lee en persona le dio carta blanca al artista para que diera rienda suelta a sus ideas. Por aquel tiempo “The Man” era el editor en jefe de Marvel y no dejaba que nadie más que él tuviera el privilegio de contar las historias.

Ditko dejó la serie en el 66, después de él la calidad de las historias fueron muy variables, se le convirtió en un superhéroe, lo que provocó la fuga de lectores. En 1969, el título de Doctor Strange, llegó a su fin.

En 1971, el Doctor regresó junto a Hulk y Namor en The Defenders (Marvel Feature 1), uno de los super equipos icónicos de esta década, que mezcló la acción con el misticismo de una forma más o menos decente.

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The Defenders mezcló la acción con el misticismo de una forma más o menos decente.

Fue en los años setenta, también, cuando Strange tuvo un glorioso regreso en solitario bajo el título de Marvel Premiere y guiado por la inigualable escritura de Steve Englehart. Junto al peculiar artista Frank Brunner, Englehart creó algunas de las historias más memorables del personaje.

Como contemporáneos, Jim Starlin y Englehart solían recorrer las noches de Nueva York consumiendo fuertes dosis de LSD. Y no es sorpresa que estos dos grandes escritores hayan dado vida a algunos de las tramas cósmicas más memorables, creativas y retorcidas del multiverso. Sobre esta época marvillosa, Grant Morrison dijo en su libro Supergods:

“El guionisa Steve Englehart, sofisticado y manifiestamente autoconsciente, embarcó a la publicación Doctor Extraño en una serie de viajes hacia los orígenes del universo, más allá del velo de la muerte y del interior de su propia psique. El torrente de filosofía pop de Englehart venía envuelto en ese tipo de imágenes llamativas que quedaban mejor garrapateadas en las cubiertas de los libros de texto: calaveras flotantes y risueñas, esqueletos de caballos, leprosos encapuchado que tocaban campanillas lúgubres o ciudades espectrales. (…) Llevó la fascinación por la continuidad de Roy Thomas a unas cotas de ingenio nunca antes vistas, y su voz daba un soplo de aire fresco a los viejos personajes, amén de poseer una vasta formación contracultural sin prejuicios que gustaba al público mayor de edad”

En el caso de Dr. Strange, la saga de Sise-Neg fue particularmente memorable. Este hechicero del siglo 31 intenta regresar en el tiempo para atrapar toda la energía del universo. En su paso, encarna a la figura histórica del místico Cagliostro, destruye las ciudades gemelas de Sodoma y Gomorra, crea el paraíso adámico y, finalmente, toma forma de dios en el Big Bang, consumiendo al universo. Viendo, en ese momento, que el universo tiene un balance, decide volver a crearlo exactamente como era.

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En el caso de Dr. Strange, la saga de Sise-Neg fue particularmente memorable.

Esto sugería que un personaje de cómics había creado el universo como lo conocemos. Fuerte premisa que sólo las épocas desquiciadas de los setenta hubieran podido producir. Incluso Stan Lee (entonces editor en jefe y jefe en jefe de Marvel) quiso prohibir la historia por miedo a la controversia religiosa. Con ocurrentes engaños (se dice que envió, de Texas, una carta falsa de un ministro alabando la historia para ablandar a Lee), Englehart logró que se publicara la trama tal y como la conocemos hoy.

Esos años de locura fueron absolutamente memorables y sirvieron para convertir al personaje en un consentido oscuro del público más fanático de lo cósmico en Marvel. Pero, como todo, esos años tenían que acabar. Fue ahí que inició, en los años ochenta, la era oscura de los cómics que, cansados de multiversos, decidieron regresar a los realismos introspectivos para crear la era de grandes escritos de Batman, por ejemplo, en la casa rival.

Sin embargo, no todo estaba acabado para el gran doctor de las artes místicas.

El Doctor a la pantalla grande

En 1978 Philip Chapman, el bajista de Grateful Dead, se tomó la libertad (pero mucha, mucha libertad) al escribir una aventura del Doctor Extraño. Convirtió al neurocirujano en un psiquiatra, a The Ancient One en un mago artúrico y básicamente todo el pseudo ocultismo oriental de los cómics en una fantasía británica. Este guión terminó siendo una película para la televisión interpretada por Peter Hooten.

En 1990 se menciona nuevamente al Doctor Strange en The Ambulance, una película de terror que cuenta como una ambulancia anda por Nueva York capturando gente para quitarles los órganos o algo por el estilo. El personaje de Josh Baker (Eric Roberts) es un dibujante de Marvel al que se le da la oportunidad de dibujar el cómic del Maestro de las Artes Místicas, pero lo pierde por buscar a una chica que fue secuestrada por la ambulancia. Como curiosidad, esta es la primera película en la que Stan Lee hace un cameo como él mismo.

El Doctor en el MCU

El grado de complejidad al que ha llegado el Universo Cinemático de Marvel (MCU) no tiene comparación en ninguna saga fílmica de la historia. Tenemos ahora 14 películas y cuatro series de televisión que dan forma a un todo coherente y entreconectado. Eso no es poca cosa.

Para lograr esta complejidad, Marvel ha moderado sus esfuerzos. Al intercalar películas que están más centradas en una trama terrestre, realista, comprensible (tramas como las de Iron Man o Hulk) con otras historias mucho más complejas (como las locuras en el tiempo de Captain America) y otras que se vuelan la barda hacia lo cósmico del multiverso (como Thor, los Guardianes de la Galaxia o, incluso, las bellezas de lo cuántico en Ant-Man), Marvel ha dosificado la paciencia de espectadores que no necesariamente eran fanáticos de cómics. Digo, si quieren ver una estrategia para perder a los no adeptos, vean lo que ha hecho últimamente DC…

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Dr. Strange será el vínculo de lo terrestre con lo cósmico (de lo cuántico de Ant-Man con lo universal de Thanos).

Lo cierto es que el mundo ha llegado a aceptar con cariño a personajes tan oscuros como la segunda reencarnación de los Guardianes de la Galaxia. Es por eso que ahora, después de una película tan terrestre, tan política, tan humana, como fue Civil War, el mundo está listo para recibir a un personaje como Dr. Strange. Porque sí, como sucedió con Guardians of the Galaxy (mitigando, claro, las proporciones), Dr. Strange es un personaje central en Marvel pero no todos los nuevos fanáticos del MCU lo conocen.

Sin embargo, con el estreno de la película, después del establecimiento de las tramas cósmicas de futuras guerras con Thanos, de las joyas del infinito, de las cabezas cercenadas de Celestiales, de la corte desecha de Odín, Dr. Strange entra justo en donde lo necesita el MCU. Este personaje será el vínculo de lo terrestre con lo cósmico (de lo cuántico de Ant-Man con lo universal de Thanos) y se convertirá, sin duda, en una pieza esencial de los Avengers para las enormes guerras que se avecinan.

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Dr. Strange es un personaje central en Marvel pero no todos los nuevos fanáticos del MCU lo conocen.

No podemos esperar más, el regreso del universo cósmico es exactamente lo que necesitamos en nuestra oscura vida diaria. Bienvenido de regreso Dr. Strange, hemos sido, somos todos, y seguiremos siendo, tus fieles seguidores.

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