¡Llegó el momento de compartir el mejor espíritu navideño con pura película crema!

Queridos lectores de Código Espagueti, de parte de todo este bello equipo de personas, les queremos desear felices fiestas con un repaso a las mejores cintas de navidad. O, al menos, a las películas navideñas que más nos gustan a nosotros. Con esta lista, esperamos que tengan suficiente material para crudear a gusto y dejarse apapachar entre regalos y recalentado.

1- Tokyo Godfathers (Satoshi Kon, 2003)

Por Trino Leguízamo

¿Quién diría que entre todas las obsesiones y paranoias de Satoshi Kon había espacio para una película navideña? En Tokyo Godfathers, el director japonés nos cuenta la historia de tres indigentes (un hombre alcohólico que lo perdió todo, una joven incomprendida que abandonó su hogar y una mujer trans que guarda un secreto) que deambulan por Tokio en plena Noche Buena, hasta que encuentran un bebé abandonado entre la basura y entonces deciden emprender la misión de hallar a su madre.

Satoshi Kon logró con Tokyo Godfathers hacer una película de Navidad con todas las de la ley sin caer en cursilerías baratas. Sí, aquí hay milagros, redención y perdón, pero enmarcados en una historia que reflexiona sobre el verdadero significado de esa cosa tan compleja a la que llamamos familia. ¿Y qué mejor fecha que ésta para ver una buena historia de familias disfuncionales?

2- Die Hard (John McTiernan, 1988)

Por Nicolás Ruiz

Piénselo de esta manera: John McClane era un hombre amargado que había perdido contacto con su familia y su esposa; para él, la navidad no significaba nada. Para colmo, acaba atrapado en una fiesta navideña. Con mucha fuerza de voluntad y valentía, logra escaparse de la fiesta de oficinistas para probarle a su esposa su amor. Al final, bajo una suave brisa y las lucecitas navideñas de los coches policiales, la familia se reúne y la navidad se salva. Duro de Matar, por más que Bruce Willis lo niegue es una de las mejores películas navideñas de la historia. Y no hay nada como echar el recalentado mientras ves el rostro de la maldad encarnado en Alan Rickman. Ho Ho Ho Ahora tengo una metralleta.

3- Joyeux Noël (Christian Carion, 2005)

Por Guillermo Todd

La Nochebuena de 1914, villancicos en alemán se escucharon en Tierra de Nadie. Al principio ni ingleses ni franceses supieron si se trataba de una trampa o de un intento legítimo por celebrar la navidad. Después de todo, ¿quién sería tan tonto como para revelarse entre la oscuridad cantando Noche de Paz en plena guerra? Al final, con un árbol de Navidad improvisado en mano, los alemanes salieron de su trinchera y atravesaron el campo de batalla para invitar a sus enemigos mortales a detener los disparos.

Solo por una noche, los enemigos se conocieron, brindaron juntos y hasta se echaron una cascarita.

Esta cinta de 2005 dirigida por el francés Christian Carion, es un retrato íntimo de ese insólito episodio en el que la navidad detuvo en seco la Primera Guerra Mundial.

4- Gremlins (Joe Dante, 1984)

Por Nicolás Ruiz

En el centro de la maravillosa película de Joe Dante está una de las historias navideñas más tristes del cine. Kate Beringer le cuenta a Billy Peltzer, en medio de la desolación del pueblo, cómo su padre murió con el cuello roto en una chimenea tratando de sorprenderlos vestido de Santa. Es una escena desgarradora que siempre se quedó grabada en mi memoria. ¿Por qué la incluyó Joe Dante? ¿Era absolutamente necesaria? ¿O solamente fue otro capricho de contexto en este hermoso relajo? Nunca lo sabremos… lo que sí es seguro es que Gremlins es una de las más extrañas, divertidas y geniales películas navideñas de la historia.

5- How the Grinch Stole Christmas! (Chuck Jones, 1966)

Por Sergio Hidalgo

La navidad era una época curiosa para mí, no sólo recibía regalos y veía a familia que normalmente sólo aparecía en esas fechas, también me entusiasmaba porque, todos los 25 de diciembre, Canal 5 programaba caricaturas que sólo podíamos ver una vez al año. Por eso, a pesar de desvelarnos en la fiesta del 24, todos los niños de la familia queríamos despertarnos temprano al otro día, para ver cosas tan raras como Los Picapiedra conocen a Los Supersónicos, Rodolfo el Reno, Juanito Escarcha y, una caricatura de 24 minutos que se volvió un clásico anual: Cómo Odeón se robó la Navidad.

Así es joven lector, en México conocimos a El Grinch originalmente como Odeón. Un nombre perfecto para traducir al español a The Grinch. Esa adaptación del cuento clásico del Dr. Seuss a cargo del genial Chuck Jones (el responsable de los mejores cortos de El Correcaminos) es perfecta, logra traducir al formato animado un cuento increíblemente pequeño, y lo transforma en una historia entrañable.

Es, sin dudas, la mejor versión de la historia de El Grinch (en mi opinión incluso superior al cuento de Dr. Seuss), y todo lo que ha venido después queda pequeño ante este corto animado, que contaba en su versión original con la característica voz de Boris Karloff (que narraba y doblaba a El Grinch) y en español las no menos solventes voces de “El Güero” Castro (como Odeón) y la voz de terciopelo de Antonio González narrando el cuento. Así, para mí, toda navidad está ligada con Odeón. A pesar de que él odiaba la navidad, yo la gozaba al ver su culo verde regordete, sus dientes podridos llenos de termitas, y sus gestos similares a los del igualmente entrañable Wille E. Coyote.

6- Brazil (Terry Gilliam, 1985)

Por Nicolás Ruiz

Una familia apacible se reúne para leer Un Cuento de Navidad de Charles Dickens. La escena es armónica y no parece extraño que suenen campanitas afuera: lo único que falta es que entre Santa con regalos para todos. Pero Santa no entra, entra la policía para llevarse al padre en una bolsa cerrada. La madre se queda parada, con la cara impávida y un recibo por su marido mientras los niños, desconsolados, se abrazan en un sillón. Esta típica crueldad de Terry Gilliam demuestra, con creces, que Brazil es una película navideña que no se toca el corazón. La moral final es, entonces, una parábola para la navidad: la inocencia y las ganas de creer en lo increíble, nos salvan un poco de los dolores de este mundo.

7- Batman Returns (Tim Burton, 1992)

Por Pepe Pulido

Estoy más que convencido de que Batman: Returns es una de las mejores películas live-action sobre el Hombre Murciélago: sólo es superada por The Dark Knight de Nolan, pero eso no es lo importante. Lo importante es que la segunda entrega de Tim Burton sobre el superhéroe es una película para pasar la Navidad de una manera entretenida y oscura, sobre todo si eres de los que odia convivir con tus primos, tíos y sobrinos. Digamos que el espectáculo que nos brinda el Circo de la Muerte durante la Navidad en Gotham es más que digno de la mejor de tus peleas familiares. Además, Danny DeVito es el mejor Pingüino que hemos visto en el cine. Es un monstruo en el sentido más extenso de la palabra, y, como si se tratará de la criatura del Dr. Victor Frankenstein, llega a conmovernos profundamente. Finalmente, nunca hemos vuelto a ver a una Selina Kyle capturando la esencia sensual, traicionera y salvaje de los felinos.

8- Matar a Dios (Caye Casas, Albert Pintó, 2017)

Por Nicolás Ruiz

La joya de Caye Casas y Albert Pintó pasó demasiado desapercibida… Matar a Dios es una comedia irreverente, postapocalíptica y tremendamente divertida que gira en torno a una familia y la inusual visita que reciben en Nochebuena. Dios en persona se les aparece y les dice que de ellos depende salvar a dos humanos pues el resto de la humanidad perecerá al amanecer. En efecto, este Dios no es bueno, ni misericordioso y tiene un muy retorcido sentido del humor… Y todo se descarrila cuando se dan cuenta de que la única forma de salvar a los hombres es matando a Dios. Matar a Dios es la película de fantasía que necesitan para sentirse afortunados de celebrar la natividad sin ser tan mochos.

9- Santa Claus (René Cardona, 1959)

Por Edgar Olivares

Una de las joyas del terror mexicano se llama Santa Claus y fue dirigida en 1959 por René Cardona. Es espeluznante, aleccionadora y racista, casi como la navidad misma. Trata sobre la guerra santa que Santa Claus libra contra Lucifer, deidad que envía a uno de sus diablos a la Tierra para que haga el mal y destruya las fiestas decembrinas.

Cuando ves la película no sabes quién maltrata más a los niños, si Santa que los obliga a trabajar en Juguetilandia (su reino, no la juguetería que ponen en los Walmart y Bodega Aurrera) o el diablo que los tienta y obliga a hacer cosas perversas como robar y apedrear a la gente. Hay versiones de los niños que habitan todo el mundo que van más allá del racismo.

En otras partes la cinta se vuelve tétrica, sobre todo cuando las muñecas cobran vida y comienzan a bailar. En otras se convierte en una pieza interesante de ciencia ficción, como cuando Santa usa su máquina para ver los sueños de los niños o usa una computadora hecha con partes humanas, como una boca y ojos gigantes.

Lo mejor de todo es que hay actuaciones especiales de mis personajes favoritos del cine mexicano: El Lobo Feroz y el zorrillito, junto con el gato con botas.

Véanla con sus hijos si se portaron mal. Es mejor que pegarles, se los juro.

10- Home Alone (Chris Columbus, 1990)

Por Buffy Colmenares

La navidad con mi familia siempre fue bastante tradicional: noche de regalos, cena y brindis. Sin embargo, desde chiquita, sentía que esa fiesta se extendía una día más porque a la mañana siguiente nos calentábamos pastel y nos acostábamos a ver películas. Fue gracias al Canal 5 que pude disfrutar de Mi pobre Angelito y esperar cada año para volver a ver una clásico del cine.

Así es, Home Alone hizo que muriera de ganas porque mis papás me abandonaran en la casa y poder hacer todo lo que Macaulay Culkin realizaba mientras sus papás se encontraban angustiados en París por olvidar a uno de sus hijos en casa. La manera audaz en que despachaba a los rateros que intentaban entrar a robar era mi parte favorita de la cinta. Desde la primera vez que la vi hasta ahora, es una tradición calentar un pastel, acostarme y verla, cada año pienso que es la mejor película de navidad.

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