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Nos arruinaron Star Wars y tenemos que aceptarlo

Parecía que Star Wars iba a entrar en una nueva época dorada, pero la última trilogía terminó por arruinar la franquicia.
(Lucasfilm)

Es bien sabido que los fans somos -y me incluyo- muy pesados a la hora de emitir nuestras opiniones y comentarios sobre algo que nos gusta o nos apasiona. Star Wars, probablemente, tenga uno de los fandoms más fieles, pero también de los más tóxicos (véase el caso de Kelly Marie Tran) y no es la excepción a esta regla. 

No obstante, y a pesar de esta tendencia de mostrarse constantemente inconforme, en el caso de Las Guerras de las Galaxias, esta postura no es del todo injustificada. Y es que, a pesar de tener a Disney detrás, parece que están tan aferrados al pasado, que cualquier intento por seguir adelante se ve entorpecido por no dejar ir lo que alguna vez fue. 

Star Wars: La Franquicia

 (Lucasfilm)

No cabe duda que es una de las más grandes de todo el mundo. Desde el estreno del Episodio IV, Star Wars se convirtió en algo más que sólo una película.

Star Wars cambió fundamentalmente la estética y las narraciones de las películas de Hollywood, ya que hizo de los efectos especiales algo fundamental para la narrativa. Antes de Star Wars, los efectos especiales en las películas no habían avanzado desde hacía un par de décadas, lo que trajo consigo una mayor inversión en este apartado, y, eventualmente, el desarrollo que tenemos hoy en día.

Además, se convirtió en una de las grandes óperas espaciales por el uso de los géneros (ciencia ficción, western, cine de guerra), con el uso del monomito como base para contarnos una historia con personajes entrañables, en un universo en el que se ponderaba el bien y el mal.

Al crear dicho universo de lo correcto y lo incorrecto, a través de la Fuerza, George Lucas nos contó una historia del despertar espiritual de nuestros protagonistas y su crecimiento como personas en un contexto complejo. Una historia de sacrificio, tentación y redención, y al hacerlo, pudo -y supo- despertar el asombro de sus espectadores.

Esto terminó por crear un fandom gigantesco, voraces por conocer y saber más sobre el universo construido y diseñado por George Lucas. La respuesta a esto fue el Extended Universe (EU), al que volveré más adelante, pero les adelantó qué, por más de 35 años, fue totalmente canónico.

Todo lo anterior nos sirve para ilustra el impacto cultural de la obra maestra de Lucas, y porque, a pesar de tener más de 40 años del estreno del primer filme, sigue siendo relevante… para bien o para mal.

Expanded Universe

 (Lucasfilm)

La chispa que encendió el fuego del EU fue Star Wars: The Roleplaying Game de 1987, que anunciaba un nivel de detalle que anteriormente no se había visto en el canon. Luego vinieron los cómics seminales Dark Empire, publicados por Dark Horse. Ubicados directamente después de la trilogía principal, dieron vuelta a la galaxia al presentar a un Luke Skywalker que había caído en el lado oscuro. La clave final fue Heir to the Empire, la novela de Timothy Zahn, el primero de su llamada trilogía de Thrawn. Comercializada como la secuela oficial de las películas clásicas de Star Wars, la serie fue un gran éxito y condujo a una explosión en el mundo de la ficción de Star Wars.

George Lucas supervisó el EU con la condición de que podía tomar lo que quisiera de estas historias y convertirlo en canon, además de poder volver a establecer o contradecir cualquier cosa que ocurriera dentro del Expanded Universe. El nivel de supervisión cambió según el proyecto o el período, con eventos como The New Jedi Order que tuvo que adaptarse a una continuidad estricta, mientras que a otros con menos impacto se les permitió simplemente respirar y existir. Cuando el videojuego The Force Unleashed estaba en producción, se convirtió en parte del UE y tuvo que ser examinado y aprobado por el propio Lucas, ya que introdujo un nuevo personaje canónico: Starkiller, el aprendiz secreto de Darth Vader.

El Expanded Universe se convirtió una parte masiva del fandom de Star Wars, permitiendo que los leales fans llenaran los vacíos entre las películas. Le dio un lugar donde los entrañables personajes podían vivir fuera de las restricciones rigurosas del cine y permitió que crecieran más allá de los límites de la pantalla grande.

Episodios I, II y III

 (Lucasfilm)

Cuando, a fines del siglo XX, supimos que Star Wars volvería con una trilogía de precuelas, la emoción y las expectativas se dispararon por los cielos. Por fin veríamos cómo fue que el Imperio obtuvo el poder y cómo se torció el camino de Anakin Skywalker hasta convertirse en el temido Darth Vader.

No soy particularmente fan de esta trilogía, pero tampoco me parece tan terrible. Tiene momentos extraordinarios, como cuando Palpatine ordena la ejecución de la Orden 66. No obstante, que la causa inicial de tensión entre las facciones hayan sido comerciales, que Anakin fuera una especie de Jesucristo (sin pecado concebido), que existiera Jar Jar Binks y la nula química que existía entre Hayden Christensen y Natalie Portman terminan por afectar el resultado final de lo que vimos en la pantalla.

Para muchos son películas aburridas, mal escritas, peor actuadas y que realmente no aportan mucho a la trilogía original. Ver que Darth Vader era una especie de muchacho quejoso y caprichoso, un trágico enamorado, le resta puntos al magnífico villano que habíamos conocido y respetado.

Son películas que no llenaron las expectativas, que dejaron un regusto algo amargo en el paladar de los fans. Pero, también dieron pie a otras historias maravillosas, como The Clone Wars. Ahí se permitieron la libertad de explorar diversas idea: la Fuerza como magia, las brujas espaciales y los Inquisidores Sith.

Entonces llegó Disney

Una de las razones por las que Lucas renunció a seguir al frente de su universo fue porque no estaba del todo de acuerdo con la visión de Disney de hacer películas para los fans. Es decir, darnos lo que YA habíamos visto y conocido antes. The Force Awakens es casi una copia al carbón de A New Hope. Luego vino Rogue One, que fue todo un éxito con los fans. Probablemente porque el filme nos recuerda a ese Expanded Universe, que Disney decidió sacar del canon, algo que ha probado ser un error.

En lugar del EU, crearon Legends donde se ha establecido una nueva continuidad que consiste solo en las seis películas originales, la serie de televisión Star Wars: The Clone Wars, y todo el material que ha surgido a partir de ese punto.

Si bien, el EU sigue teniendo influencia sobre Star Wars. Los gemelos de la princesa Leia eran una gran parte del viejo canon, y cuando se anunció el período de tiempo de The Force Awakens, muchos fanáticos asumieron que la película presentaría a Jaina y Jacen Solo. Obviamente, esas iteraciones de los hijos de Han y Leia no sucedieron, pero nos presentaron a su hijo, Ben Solo, quien no sólo comparte un nombre con el hijo de Luke en la UE, Ben Skywalker, sino que el arco de Ben Solo también se parece mucho a su contraparte en la UE, Jacen. Ambos muchachos entrenan bajo Luke y ambos terminan cayendo al Lado Oscuro. Ben Solo se convirtió en Kylo Ren, mientras que Jacen se convirtió en Darth Caedus, quien finalmente fue asesinado por su propia hermana, Jaina.

El problema de haber sacado del canon al EU, es que no lo explotaron lo suficiente. Están tomando algunas ideas, pero el desarrollo y la manera que nos las han contado no son tan atractivas. No han logrado encontrar esa chispa y desperdiciaron a grandes personajes, a los cuales arruinaron gracias a una narrativa deficiente.

The Last Jedi arruinó Star Wars

Es, probablemente, la película más criticada en la historia de Star Wars (junto con Solo). Y es que lo que hicieron en el Episodio VIII terminó por ser intolerable para un buen sector del fandom. Los aficionados pueden tolerar personajes tontos. Pueden aceptar mala dirección, diálogo e incluso actuación. Lo que no pueden aceptar es la aparente destrucción deliberada de gran parte de lo que hizo que Star Wars sea especial.

El problema que muchos fanáticos tienen con el camino que Rian Johnson y Kathleen Kennedy trazaron con The Last Jedi es que la sensación de satisfacción que todos experimentamos en la decisión heroica de Luke de arriesgarlo todo para intentar redimir a su padre, fue anulada por completo.

Sabiendo lo que sabemos ahora, ¿qué tan diferente es la escena final en el Return of the Jedi? ¿El éxito de Obi-wan y Yoda en apoyar el desarrollo de Luke? Sin sentido. ¿La última redención de Anakin? Inútil. ¿El futuro de Luke, como el guardián del legado Jedi? Un fracaso total y abyecto.

Con este cambio a la más fundamental de todas las tradiciones de Star Wars, la emoción y la sensación de triunfo compartido que una vez alimentaron nuestras percepciones de todo el mito de Star Wars y, por extensión, su marca, se ha corrompido por completo.

Lo más importante es que, después de haber transformado negativamente gran parte de los elementos más positivos de la nostalgia del público por la franquicia (tanto con respecto a su trama como a los personajes más icónicos), ¿qué queda para los fans?

Y ahí está el gran fracaso de esta trilogía. No sólo desdeñaron el EU, sino que también mancharon el legado de los filmes que ayudaron a construir la franquicia de Star Wars. Los nuevos personajes son insípidos, el romance es menos creíble que el de Anakin y Padme y al final, parece que el Episodio IX tendrá que hacer un retcon del VIII para darle coherencia al final de esta trilogía.

El haberse aferrado al pasado, en vez de haber explotado de manera más inteligente el EU o haber explorado los confines de la galaxia lejos del linaje Skywalker, han arruinado, en parte, Star Wars en el cine. Claro, queda el Episodio IX, pero tiene un enorme reto por delante. ¿Logrará corregir los errores y horrores de los dos primeros filmes?

Ojalá con el regreso de Clone Wars y la serie de The Mandalorian, Disney recomponga el camino.