Ali no sólo derrotó a los mejores pugilistas de su tiempo, sino que también logró tumbar al súper hombre más famoso de la historia.

El fin de semana falleció Muhammad Ali, sin duda el mejor boxeador de todos los tiempos. Ali fue el padre simbólico de una estirpe de peleadores bocaflojas y fanfarrones -que alcanza a Conor McGregor, Floyd Mayweather y al ficticio Apolo Creed- que le ponen sabor a las peleas denostando a sus rivales o sobre ensalzándose en sus declaraciones previas a una pelea. Pero fue mucho más que eso, fue una figura mediática que ayudó enormemente a poner en alto el espíritu de la comunidad afroamericana en un momento de tensión racial, fue un propulsor de la religión musulmana, fue un activista de los derechos civiles y un crítico de la Guerra de Vietnam. Por si fuera poco todo eso, también fue el primer hombre en derrotar, con un contundente knockout, a Superman.   

En 1977 Julius Schwartz, el mítico editor de DC Comics, sugirió en una junta editorial realizar una historia en la que Superman enfrentaría en un combate de box a Muhammad Ali, para ese entonces ya apodado como “el Superman Negro”. A pesar de que muchos de los guionistas de la editorial tomaron la sugerencia como una broma, se iniciaron conversaciones con Ali para sondear si el peleador estaría interesado en participar en un cómic.

Por su parte Ali se encontraba en la cresta de la ola de su popularidad, superando en grandes batallas a auténticas leyendas de los encordados, como Sonny Liston, Joe Frazier, George Foreman e incluso al mítico luchador japonés Antonio Inoki (en uno de los primeros antecedentes de peleas de artes marciales mixtas). Cuando recibió la propuesta de aparecer en un cómic al lado de Superman se mostró complacido, pero puso algunas restricciones, una de ellas era que, en algún punto de la historia tenía que descubrir la identidad secreta de Superman, además de escribir él mismo sus diálogos. DC aceptó y puso la aventura en las manos de dos de sus más importantes talentos: el escritor Dennis O’Neil y el dibujante Neal Adams.

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Las frases de Ali en el cómic muestran su esencia, porqué fueron escritas por él mismo.

O’Neil sólo escribió el planteamiento de la historia y dejó a Adams buena parte de la labor de escritura del cómic. Adams entregó uno de sus mejores trabajos en esta obra, con dibujos genialmente detallados que ganaron en espectacularidad por salir publicados en una edición de gran formato especial, que nos dejaban ver la fuerza de los trazos en las escenas de acción, además de incluir una de las portadas más famosas de la historia de los cómics.

Realizar la portada fue una odisea por sí misma. Inicialmente encargada a Joe Kubert, Adams tomó su concepto, pero le añadió montones de dibujos de personalidades de la farándula, los deportes y la industria de las historietas, incluyendo a Joe Shuster y Jerry Siegel, los creadores de Superman. DC tuvo que contactar a todos los personajes dibujados y pedir su permiso para usar su imagen en el cómic.

La mítica portada
La mítica portada

Algunos se mostraron complacidos, como Frank Sinatra, Kurt Vonnegut o Pelé, pero no todos reaccionaron igual, Woody Allen y John Wayne no aceptaron aparecer sin una compensación económica. Para evitar redibujar la portada, DC le encargó a Adams sólo añadirles a los inconformes un bigote que medianamente ocultara su aparición. En otros casos, como el de los Beatles, simplemente no se mencionó que estaban dibujados, pero cualquier fan del cuarteto de Liverpool los encuentra sin demasiados problemas (junto con Yoko Ono y Linda McCartney) entre las piernas de Ali. Por cierto, un mexicano aparece en la portada: Sergio Aragones, el dibujante de MAD.

“Le digo a mi hijo todo el tiempo: No juzgues un libro por su portada. Esta es la excepción.Superman vs Muhammad Ali. Puede juzgarlo fácilmente por su portada”, indicó alguna vez Brad Meltzer, escritor ganador del premio Pulitzer.

La aventura no es demasiado complicada, pero es sumamente efectiva, sobre todo por los dibujos de Adams. Al inicio de la historia vemos a Clark Kent, Jimmy Olsen y Lois Lane en medio de un reportaje relacionado con las actividades sociales de Ali, quien dedica su tiempo libre a jugar basquetbol con niños de los ghettos de Metrópolis. Inesperadamente aparece Rat’Lar, líder de la raza alienígena Scrubb, anunciando que destruirá a la Tierra por contar con una raza violenta que, en el futuro, podría perjudicar la vida pacifica del universo.

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Ali demostró su maestria con los guantes.

Sin que medie la lógica, Rat’Lar revela que la única forma de evitar la destrucción de la Tierra es si el mejor peleador de nuestro planeta derrota en un combate de box al campeón de los Scrubbs. Después de una breve discusión entre Superman y Ali por definir cual de los dos debe ser el representante de la Tierra, Rat’Lar determina que deben enfrentarse entre ellos para definir al mejor.

Para que exista justicia deportiva, se determina que dentro de una semana Ali y Superman se enfrentarán en el planeta de los Scrubbs, el cual tiene una estrella roja que anula los poderes del hombre de acero. Superman lleva a Ali a su Fortaleza de la Soledad, donde, adelantándose años a Dragon Ball Z, cuenta con tecnología que le permite entrenar en un ring donde el tiempo pasa más lento, y una hora entrenando equivale a una semana.

Como era de esperarse, el día del combate, a pesar de mostrar cualidades y poner en predicamentos a Ali, Superman cae derrotado a manos del experimentado boxeador. La golpiza que recibe el hombre de acero a manos de Ali es mil veces superior a la que, una década después, recibiría a manos de Batman en el clásico The Dark Knight Returns de Frank Miller.

Ni Batman dejó así a Superman.
Ni Batman dejó así a Superman.

El resto del cómic también tiene su encanto, Ali se enfrenta al campeón Scrubb en un evento televisado a todo el universo y narrado por Jimmy Olsen (¿Cómo entienden las palabras de Olsen en otras partes del universo? es un misterio), mientras Superman se infiltra en una de las naves invasoras y consigue regresar al sistema solar, donde recupera sus poderes.

Cuando todo parece perdido para Ali, Rat’Lar le propone al boxeador pactar una tregua, a cambio de no destruir el planeta aceptará la esclavitud de los terrícolas. Enfurecido, Ali toma un segundo aire y acaba con su rival, ganándose la admiración del universo. A pesar de que Rat’Lar decide no cumplir su promesa y destruir la Tierra, Superman salva el día destruyendo todo el arsenal de los alienígenas, por si fuera poco el  pueblo Scrubb se voltea en contra de Rat’Lar por no mostrar honor y lo derroca.

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En las páginas finales vemos a Ali y Superman dándose un apretón de manos, no sin antes revelar que Ali descubrió que Clark Kent y Superman son la misma persona por un detalle insignificante que sólo sabría Clark Kent (saber que Jimmy Olsen no llevaba rollo en su cámara), que muestra que los habitantes de Metrópolis son muy poco observadores.

Novaro editó el cómic en México el mismo año que salió en Estados Unidos, y todavía puede conseguirse -carísimo- en las convenciones de cómics de nuestro país. Lamentablemente el lanzamiento de la historieta, que se dio hasta 1978, coincidió con la derrota de Ali a manos del casi desconocido Leon Spinks.

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La versión de Novaro se comercializó en Latinoamérica y España

El cómic fue un hito de la cultura popular y un breve homenaje al boxeador, quien, incluso fuera de las historietas no estaba demasiado lejos de ser un superhéroe por sí mismo.

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