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El Fantasma de la Ópera y El Clan triunfan en la inauguración del Macabro 2019

La inauguración del Macabro nos trajo al legendario Lon Chaney de vuelta con la proyección de El Fantasma de la Ópera.
(Foto: Universal Studios)

El Festival de cine de horror Macabro ha iniciado con el pie derecho. Durante el evento inaugural se proyecto la legendaria película El Fantasma de la Ópera (1925) de Rupert Julian musicalizada por El Clan –la legendaria banda de rock gótico fundada en 1991–. A la luz de lo que podríamos denominar una reinterpretación auditiva del clásico basado en la novela de Gastón Leroux, vale la pena apuntar algunas cosas sobre el filme.

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La trama de la cinta nos presenta a Erik (interpretado por el magnífico Lon Chaney), quien se presenta como un ente enmascarado que vive en la Ópera de París y se dedica a hacer todo lo posible porque Christine Daaé, la mujer que ama obsesivamente, represente el papel de Margarita (la protagonista) en una Ópera basada en Fausto.

El fantasma se dedica a adiestrar desde la penumbra a Christine en las artes del canto, mientras ejecuta algunos asesinatos y mutilaciones para que ella pueda conseguir el papel principal. El hecho de que sea Fausto la obra elegida no es gratuita, porque así como el protagonista hace un trato con el diablo para rejuvenecer, así también Christine pacta, de alguna manera, con su maestro a cambio de su “alma”.

(Foto: Universal Studios)

La película causó un gran impacto por el horror intencionado que Lon Chaney consiguió imprimir a su personaje gracias su caracterización horripilante. El aspecto del fantasma se mantuvo oculto hasta el estreno de la cinta y cuando la gente acudió a las salas de cine se llevó un gran susto en el momento exacto en el que el Fantasma se deshace de su máscara y nos muestra su horrible semblante.

El genio de Lon Chaney para el cine es significativo, el actor que nació en Colorado Springs en 1883 y murió en Los Ángeles en 1930, incursionó en el teatro desde que era niño y se especializó como cantante y bailarín. Pero lo más impresionante era verlo transformarse en la pantalla. El actor creaba sus propias prótesis y maquillaje para dar vida a sus personajes. Pero esto era sólo una parte del increíble polimorfismo del actor.

(Foto: Flicker)

Y es que para Chaney el maquillaje era:

“…un marco para el lienzo, y es el lienzo lo que me preocupa. No es la morbidez lo que me hace
recurrir al tipo de papel con el que he llegado a identificarme. Espero que no se me acuse nunca de esforzarme únicamente para conseguir el efecto terrorífico. Quiero profundizar en la mente y el corazón del personaje. Pero al igual que el rostro de un hombre revela gran parte de lo que hay en su mente y en su corazón, yo intento mostrar esto a través del maquillaje que utilizo; y el maquillaje es simplemente el principio”.

En estos tiempos donde todo corre a una velocidad sorprendente y estamos acostumbrados a los efectos especiales generados por CGI, siempre valdrá la pena volver a Lon Chaney, El Fantasma de la Ópera y los clásicos de terror, y reconocerlos en su tiempo preciso como una muestra de lo que el género producía cuando el terror se tomaba su tiempo.