Esta semana se cumplieron treinta años de una serie limitada que, posiblemente, cambió el rumbo de la industria del cómic: Crisis on Infinite Earths, de Marv Wolfman y George Pérez.

Esta magnífica serie no fue nada más un acontecimiento para los universos de DC –que después nunca serían los mismos– sino para la forma en que se mercantilizaban los cómics en general: antes de eso, ¿quién ponía atención en las series limitadas? ¿Quién consideraba establecer un largo y arduo proceso de investigación para reanudar la coherencia de tantos universos fragmentados?

Lo que hicieron muy ambiciosamente Wolfman y Peréz fue cambiar completamente la concepción que permeaba en la industria por esos años para revolucionarla desde adentro con cariño, dedicación y una erudición pocas veces repetida. Así lo dijo Wolfman en la reedición completa de 1998:

“(Muchos editores de DC y de Marvel) rápidamente me dijeron que las series limitadas serían imposibles de vender. Allá en 1970, los primeros números de los cómics, me informaron, no se vendían bien. Los lectores desconfiaban de cómics con números pequeños (en contraste con, digamos, ACTION COMICS #450, que indicaba que había estado en circulación por mucho tiempo. Además, por lo general, tomaba seis números para que los lectores decidieran darle una oportunidad a un nuevo cómic y, por tanto, una serie limitada ya estaría a la mitad antes de que las ventas comenzaran a mejorar. Me sentí como un tonto por hacer la sugerencia y me callé.”

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Portadas de Crisis on Infinite Earths

En Crisis murieron muchos superhéroes queridos: ahí perdimos a la enorme figura de Barry Allen y Supergirl en dos sentidas y heroicas entregas por nuestro planeta; ahí, el Superman de Tierra-2 y al Superboy de Tierra Prime partieron a la paz eterna con Alexander Luthor; ahí dejaron de existir una infinidad de universos y civilizaciones posibles. Y Wolfman, de nuevo, dijo:

“En realidad no matamos a tantos héroes como nos achacan que hicimos. Claro, sí matamos como a 3,000 universos llenos de superhéroes, pero intento no pensar en ellos. Vuelvan a leer la serie y verán que estamos en lo correcto.”

Pero, fuera de todo esto, Crisis fue una serie increíblemente bien escrita y dibujada que manejó con complejidad y diversión una enorme aventura cósmica extremadamente compleja que se remontaba a la creación del universo. En sus doce episodios está contenida una historia erudita del universo de DC, respetuosa e irreverente, que logró asegurar a la enorme casa de cómics un futuro más prometedor para las nuevas generaciones. Como bien lo explica Wolfman en el mismo prólogo:

“Mi generación tuvo suerte. Los superhéroes comenzaron de nuevo a finales de los cincuenta y principios de los setenta. No nos preocupamos por la continuidad de la década de 1940. De hecho, la mayoría de nosotros ni siquiera conocíamos a los antiguos héroes cuando comenzamos a leer cómics. Cada generación de lectores de cómics merecen que los cómics les pertenezcan, y no a sus hermanos mayores o padres.”

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La muerte de Barry Allen

Y claro que lo lograron: Wolfman y Pérez le dieron nueva vida al universo de DC. Crisis tocó temas tan universales que perforó su propio reino de ficción para modificar también el universo editorial. Esto atrajo a nuevas generaciones que ya no podían comprender las viejas continuidades que se volvían obsoletas. Así, en la unión de magos y en los viajes temporales, en la resistencia de la antimateria y el peregrinaje de parias culposos, en las múltiples caras de la locura y las emociones descontroladas, en el mar envenenado y en el cielo rosa del apocalipsis, se jugó mucho más que la vida de un universo ficticio. Por eso, cuando Lyla termina las cintas de Monitor no está hablando solamente desde su universo ficcional, sino que plantea el horizonte mismo de publicaciones que se inauguró –para bien y para mal– en ese lejano año de 1985:

“Y así sigue. De la muerte surge la vida, y cada vida trae esperanza de un futuro más brillante y más feliz. Con el fin del multiverso y el comienzo de una nueva tierra, ahora hay un pasado consistente. (…) Jamás debemos olvidar el pasado, pero siempre debemos mirar hacia el futuro… Porque ahí es donde pasaremos el resto de nuestras vidas. No sé qué opinen ustedes, pero muero por saber qué vendrá mañana.”

Y así, treinta años después podemos responder a muchas de las preguntas de Lyla con la misma expectación por el futuro. Esperemos entonces que podamos también encontrar en nuestro horizonte cosas tan brillantes como el recuerdo siempre vivo de Crisis on Infinite Earths.

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George Pérez fue el encargado de dar vida a la historia escrita por Wolfman

Con el recuerdo de sus logros les dejamos aquí entonces una breve entrevista con Marv Wolfman que hicimos en la convención de La Mole del año pasado. En el atropellamiento de las preguntas específicas decidimos dirigirle a esta gran leyenda algunas dudas más generales sobre su proceso de escritura, sus influencias y sus gustos presentes. ¡Ojalá les guste y que se siga celebrando la genialidad de este querido escritor!

La entrevista

¿Cuándo nació en ti el interés por los cómics?

Viendo el programa de televisión de Superman cuando era niño. Al final de los capítulos decía “basado en un cómic” y entonces, inmediatamente, corrí para comprarme mi primer libro de cómic.

¿Ese fue entonces el primer cómic que leíste?

Sí, Superman.

¿Qué autores dentro y fuera del mundo de los cómics consideras como tus mayores influencias?

Casi todos los que son buenos me influencian de una manera u otra, en un momento o en otro. Porque si puedes aprender algo de otro escritor o de otro artista sobre cómo escribir una historia mejor, tratas de adaptar ese conocimiento a tu propia escritura.

En tu carrera has tratado con personajes muy viejos, ¿hasta qué punto sientes que debes ser respetuoso con sus previos creadores?

Siempre tienes que respetar a creadores anteriores. Pero no siempre tienes que seguirlos en sus historias porque ellos nunca esperaron que sus personajes duraran 75 años. Y en muchas ocasiones tienes que meter cambios, aunque siempre debes hacerlo con respeto hacia el personaje y hacia lo que hace sentido en ese personaje.

(Respecto a esto tenemos que recordar que, en Crisis, Wolfman se puso la regla de no matar a personajes creados antes de que él naciera. Verifíquenlo: es pura verdad)

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“Siempre tienes que respetar a creadores anteriores, pero no siempre tienes que seguirlos en sus historias…”

¿Qué tanto investigas cuando tienes que acercarte a un personaje icónico, a un personaje muy viejo?

Con un personaje viejo, trato de encontrar las mejores historias que se hayan escrito con él para tratar de ver en qué consiste el personaje. Y esto puede ser muy rápido si ya conozco al personaje o si es un personaje misceláneo, puede tomarme mucho más tiempo.

(Y, con esto, tenemos que recordar también la enorme investigación que hizo George Pérez para dibujar con exactitud los trajes de personajes antiguos o secundarios y representar con credibilidad sus personalidades específicas en Crisis.)

¿Cómo describirías tu proceso de escritura?

No tengo idea. Lo que escribo tiene que tener sentido para mí y tengo que seguir escribiendo hasta que tenga sentido para mí. No tengo idea de por qué algunas cosas tienen sentido para mí y por qué otras no, no sé cómo vienen las ideas o cómo no vienen, y no trato de entenderlo. Y me ha servido hasta ahora así que sólo me dejo llevar.

Antes de terminar, te queríamos preguntar si tenías ahora alguna novela, un programa de televisión, un cómic por el que estés entusiasmado…

En verdad me gustó la película de Guardians of the Galaxy, me encantó la segunda película del Capitán América. Hay tantas cosas decentes por allá afuera, ahora… Me encanta también lo que está haciendo Sack Znyder con Batman. Y no se me ocurre nada más por el momento…

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Marv Wolfman en 1980

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