El atractivo visual de la belleza femenina es un recurso de venta explotado por varias industrias, desde la automotriz hasta la tecnológica. No importa la temática de la convención a la que vayamos, siempre habrá stands con edecanes promocionando algún producto o servicio pero, ¿qué tanto ayudan las edecanes a vender tecnología?

Cuando Spencer Chen trabajó en el departamento de marketing de una gran empresa que desarrolla software y soluciones de TI corporativas, decidió realizar un experimento que consistió en instalar dos stands de la misma empresa, uno con edecanes o booth babes y otro sin ellas.

Obviamente a nadie le gusta arriesgar cuando se trata de negocios, por lo que no lograba convencer que le asignaran presupuesto para la renta de dos espacios. Afortunadamente y por azares de las relaciones de negocios, un organizador le regaló a la empresa la renta de un espacio extra; la oportunidad perfecta que Spencer realizara el experimento.

Para el evento contrató dos perfiles distintos de staff: para uno utilizó una agencia profesional de edecanes, y para otro recurrió a una agencia con personas de la localidad y que conocían a la comunidad. El día del evento, Spencer recibe un correo electrónico desesperado del vicepresidente regional de ventas señalando que habían cometido un grave error en la agencia y enviado dos “abuelitas” a uno de los stands. Efectivamente, al ver a las dos mujeres de edad un poco más avanzada que las edecanes promedio, Spencer sintió que había cometido un grave error, pero ya era muy tarde para arrepentimientos, el show debía comenzar.

¿Los resultados? el stand con edecanes jóvenes y atractivas consiguieron tan sólo un tercio de las conversaciones con representantes de la compañía, y menos de la mitad del número de personas que llenaron una solicitud para recibir información en comparación con las edecanes de mayor edad y que no usaban minifaldas. Todos estaban sorprendidos.

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Con esta experiencia, Spencer comparte algunas teorías para explicar estos resultados. En primer lugar, señala que las edecanes exuberantes intimidan al público de exhibiciones tecnológicas, al parecer es parte de la naturaleza humana que los visitantes se pongan nerviosos al entablar una conversación con ellas. De hecho, en el experimento las “abuelitas”  eran mucho más eficientes para conversar con clientes potenciales y convencer a pequeñas y medianas empresas de probar algún servicio de TI.

También señala que las booth babes están acostumbradas a simplemente mostrar un producto, pero que los asistentes a ferias tecnológicas buscan aprender sobre nuevas formas de hacer las cosas.

Otra teoría más atrevida (o dolorosamente realista) es que los ejecutivos no quieren hablar con edecanes, sobre todo si son personas con poco tiempo y que saben exactamente en lo que quieren gastar su dinero. Si algún ejecutivo quiere saber algo acerca de un producto simplemente pregunta al representante de la empresa.

¿Entonces porqué seguimos viendo mujeres en traje de baño en los CES? Spencer señala que la mentalidad del marketing sigue siendo muy tradicionalista,en donde lo importante no es producto, sino cerrar una venta a costa de lo que sea.

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Sabiendo que esto puede llevar a un intenso debate sobre sexismo, el autor prefiere simplemente compartir su experiencia desde una perspectiva de negocios.

Seguramente la industria se ha dado cuenta de esta situación porque en esta última edición del CES, muchos notaron que las booth babes sobresexualizadas habían reducido en número y por ejemplo, Samsung contrató hombres y mujeres en pantalones blancos y playera azul para atraer clientes.

Tal vez sea cuestión de tiempo para que las modelos con poca ropa desaparezcan de las expos tecnológicas, malas noticias para unos, más ventas para otros.

vía Sergey Galyonkin (foto)

fuente TechCrunch

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