Para algunos, David Hockney es el mejor pintor británico vivo; aunque para otros no sea más que un artista menor. Lo cierto es que en su más reciente exposición ha ganado notoriedad porque varias de sus obras las ha hecho con su iPhone o su iPad.

Hockney tiene una larga trayectoria que bordea el pop art, sobre todo por algunas escenas de piscinas en Los Ángeles y por su paleta en general. Recientemente se ha decantado por retratar paisajes con su peculiar estilo que combina figuras contundentes con colores vivos.

La reciente exposición es una retrospectiva de los últimos diez años del trabajo de Hockney. Se llama A Big Picture y se presenta en el museo De Young en San Francisco. Junto a numerosas piezas tradicionales, se encuentran alrededor de 100 trabajos que el pintor realizó con ayuda de su iPhone o su iPad. Algunas de ellas son simples bocetos que luego llevó a cabo con el pincel, y otras combinan la tecnología de impresión con la tablet y la técnica del collage.

Los curadores del museo han decidido dar un relieve especial a estos trabajos al acentuar que se hicieron con la tablet de Apple, pero parece ser que se trata más de amarillismo que de otra cosa. Hockney está lejos de ser el primer artista que usa una tablet y tampoco es que sea el más experimental y atrevido. Sus bocetos y sus paisajes monumentales no dejan de ser interesantes, pero el hecho de que los haya hecho con un iPad no le agregan ni le quitan nada.

El crítico Alastair Sooke, del Telegraph, ha dicho que las piezas de Hockney resultan:

“Demasiado educadas e impensablemente felices” para su “gusto”. “Parecen ese tipo de paisajes que esperamos de pintores domingueros aficionados”. Los dibujos con el iPad, por su parte, le parecen “competentes, fáciles para el ojo, como arte para la portada de una revista, pero planos. […] Quedarían estupendos en las paredes de un hospital”

Sin duda la crítica ha sido severa con el británico. Adicionalmente, aquel que pensó que era buena idea plantear la exhibición con un fuerte acento en el asunto del iPad, sin duda alguna, cometió un error.

vía Los Angeles Times

fuente El País

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