(Imagen: Chick Publications)

La extraña visión sobre los homosexuales de los cómics evangélicos que se venden en librerías católicas.

Durante toda mi infancia acostumbré comprar cualquier tipo de cómic que llegaba a mi poder, desde Superman, Batman, Capulinita, Fantomas, Video-Risa, El Conejo de la Suerte, Rolando el Rabioso, los Agachados, El Mil Chistes, Chizz, y hasta el Así soy ¿y qué?, por eso no pude resistirme cuando, acompañando a mi abuela a una librería especializada en textos católicos, descubrí que también vendían historietas. 

Mi abuela gastó mi domingo en un par de esos cómics de pequeño tamaño, que de inmediato llamaron mi atención por lo atractivo de sus dibujos (uno al estilo de las caricaturas de la época, y otro con dibujos con mayor calidad que los cómics de DC y Marvel), y por tener una historia que me atrapó y me aterrorizó a partes iguales.

(Imagen: Chick Publications)
(Imagen: Chick Publications)

El cómic que se quedó en mi mente se llamaba Esta fue tu vida, y relataba la historia de un hombre exitoso, guapo y seguro que, súbitamente, moría de un paro cardíaco, y se encontraba de inmediato a las puertas del cielo con una proyección de una película, que resultaba ser su propia vida. La película tenía un único espectador -además del recién fallecido- ni más ni menos que el mismísimo Dios, quien veía de primera mano todos los pecados del sujeto: chistes pelados, miradas morbosas, mentiras, envidias, adulterios, y, sobre todo, las ocasiones que se aburrió al ir a la iglesia. Al final de la proyección, el otrora seguro sujeto, veía como Dios, llenó de furia, lo condenaba al infierno.

Durante semanas acompañé sin chistar a mi abuela a la iglesia, todo producto de esa historieta, que me asustó más que todos los Tales from the Crypt, Alucine (Más Alla Del Suspense) o Tradiciones y Leyendas de la Colonia que leí después. Tardaría décadas en saber que esos cómics eran parte de un proyecto editorial enorme, que se ha ganado detractores y fans por igual, ayudando a propagar ideas conservadoras a lo largo del mundo.

Jack Chick Publications

(Imagen: Chick Publications)
(Imagen: Chick Publications)

Jack Chick fue un dibujante de cómics que, después de volverse un protestantismo evangélico fundamentalista, dejó su trabajo como ilustrador de libros científicos y publicó su primer cómic-folleto, con el formato que se volvería clásico en sus publicaciones: un alargado cómic con dos paneles por página, ilustrados con un estilo caricaturesco, combinando diálogos sencillos con citas extraídas de la Biblia para reforzar sus argumentos. De inmediato Chick se dio cuenta de lo popular que se volvían sus cómics, sobre todo porque era una forma clara de posicionar un punto de vista entre los jóvenes, los niños y las personas que no acostumbraban leer.

(Imagen: Chick Publications)
(Imagen: Chick Publications)

Con mucho esfuerzo, y usando la sala de su casa como oficina -al más puro estilo de los cómics underground-, Chick inició una editorial en los años setenta en la que se dedicó a propagar sus ideas extremistas, atacando a los homosexuales, los musulmanes, los comunistas, los ateos, los católicos, los hippies, los niños que celebraban el Halloween, y, sobre todo, los que se decían cristianos pero no seguían al píe de la letra lo que decía la Biblia. A pesar de que inicialmente las librerías evangélicas se negaban a distribuir sus historietas, la comunidad evangélica los consumió enormemente, hasta volver a sus cómics parte de la cultura popular de Estados Unidos.

Sin proponérselo, Chick fundó una fuerte editorial, que llevó sus historietas a todas partes del mundo vendiendo sus publicaciones únicamente en librerías religiosas. Extrañamente, a pesar de tener varios números criticando a la iglesia católico-romana (dirigidos a los hispanos que vivían en Estados Unidos), en México sus cómics se vendían -y se siguen vendiendo- en las librerías católicas.

Chick contra los homosexuales

(Imagen: Chick Publications)
(Imagen: Chick Publications)

A pesar de no ser su principal blanco, Chick Publications tiene 6 cómics dirigidos a atacar a la comunidad homosexual, en los que principalmente usa a Sodoma y Gamorra para mostrar a los lectores que Dios no ama a los gays, y en las historias que realizó a principios de los años noventa suele argumentar que el SIDA es un castigo divino en contra de la comunidad homosexual. Además, se vale de los clichés relacionados con la comunidad LGBTTTI para intentar ridiculizarlos, sin mencionar que, como es tradición en varias de sus historietas, afirmando que el castigo para ellos será arder eternamente en el infierno.

También, como un curioso revés de lo que suele ocurrir en la vida real, en una de sus historias, La Ciudad de Pecado, muestra a los gays masacrando violentamente a un evangélico, por cometer el acto piadoso  de decirles que “La homosexualidad es una abominación”. En Intruso, otra de sus historias, una buena evangélica intenta hacerles comprender a un grupo de pacientes con VIH que su enfermedad es un castigo propio de los homosexuales, y les cuenta que ella logró salvarse de un destino similar porque, después de ser violada encontró a Dios, eso la salvó “de haberme convertido en lesbiana -o peor aún- y estaría muriendo de SIDA como ustedes”. Por si fuera poco, en Solo en Casa, Chick muestra a un entrenador de futbol convenciendo a uno de los chicos a su cargo de que la homosexualidad es lo de hoy, y “lo engaña” al decirle que la gente nace así, cuando -según la explicación del narrador- eso es falso, y que, tal como argumenta en otros de sus cómics, la razón detrás de la homosexualidad suele ser una violación infantil. A lo largo de los cómics en los que toca el tema de la homosexualidad, una constante es presentar que una de las principales razones por las que Dios mandó a su hijo Jesús a la Tierra fue “el plan de Dios para liberar a los homosexuales”.

(Imagen: Chick Publications)
(Imagen: Chick Publications)

Gracias al sacrificio de Jesús, los homosexuales habían sido perdonados, pero no supieron apreciar esa bendición y volvieron a descarriarse, por eso -de acuerdo con Chick- están condenados al infierno. Finalmente, de entre la media docena de cómics sobre homosexualidad de Chick, sobresale La Ciudad Maldita, no por su argumento, que es una nueva versión del previamente contado relato de Sodoma y Gamorra, sino por el dibujo increíblemente detallado de Fred Carter, uno de los pocos ilustradores que, además de Chick, realizó cómics para la editorial. Aunque, probablemente involuntariamente, termina por ser muy homoerótico por sus dibujos explícitos, es una muestra de la calidad del trabajo de su dibujante anónimo, que tiene un estilo muy diferente al de Chick, que era más simple, pero igualmente efectivo.

El encanto de lo grotesco

(Imagen: Chick Publications)
(Imagen: Chick Publications)

Si bien la mayoría de los argumentos de los cómics de Chick son extraordinariamente burdos, la extraña manera de atar sus historias tienen un encanto difícil de igualar en el mundo del cómic. Son, para encontrar un símil, lo más parecido que tenemos a La Rosa de Guadalupe en el panorama de las historietas. Es decir, intentar moralizar creando shocks en su audiencia, con escenas de violencia explicita, sexo, drogas, y finales terribles para los pecadores, todo con un poco de humor involuntario. Pero, eso sí, ambos proyectos, siempre dejan espacio para la esperanza. Aunque, en el caso de Chick la salvación está al alcance de todos, solo llegará si, y solo si, se deja atrás la vida disipada y uno sigue la palabra del único Dios verdadero, porque, y en eso es claro Chick, no basta con ser bueno, si uno no es evangélico extremo, aunque nos comportemos con bondad en nuestros actos, no podremos llegar al cielo a descansar eternamente.

Bien lo dice Jorge Flores-Oliver:

“La literatura de Chick provoca el mismo efecto que las historias sobre asesinos seriales, freaks y celebridades, pues contienen varios grados de adicción morbosa que provoca la fascinación por lo retorcido”.

A pesar de su discurso de odio simplista, el encanto de lo grotesco es innegable en sus páginas. No en balde existe un submundo de coleccionismo al rededor de las publicaciones de Chick, y varias parodias de sus folleto-çómics, burlándose de sus argumentos extremistas para educar espantando. Aquí puedes leer todos los cómics que Chick Publicatios ha lanzado en sus 4 décadas de vida, y reír y llorar con sus locas ideas.

fuente Chick

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