Algunas teorías psicológicas y neurológicas tratan de explicar este tipo de fenómenos paranormales.

La ciencia explica por qué vemos fantasmas

(Pixabay)

Siempre tenemos un amigo que tiene historias escalofriantes. “Una vez vi una niñita en un panteón”, “había alguien parado junto a mi cama” o “mi tío visitó a mi mamá, pero ya estaba muerto”, son algunas de las historias más comunes que solemos escuchar y, es que no nos gusta resignarnos a aceptar que después de la muerte ya no hay nada, y es entonces cuando aparecen los fantasmas, seres que no han encontrado el descanso eterno.

Sin embargo, puede existir una razón científica para todo. De acuerdo con Gizmodo, Michael Nees –profesor asistente del Departamento de Psicología, Factores Humanos, Laboratorio de Percepción y Cognición del Lafayette College:

“Nuestras experiencias fenomenológicas del mundo, las cosas que creemos que vemos y oímos, se construyen activamente a partir de entradas limitadas e incompletas del mundo físico. La luz que cae sobre nuestros ojos y las ondas de sonido que llegan a nuestros oídos a menudo podrían haber resultado de múltiples fuentes físicas posibles. Por ejemplo, un objeto vagamente humanoide en la esquina de una habitación oscura podría ser una persona o un fantasma, pero también podría ser una chaqueta colgada en un perchero”.

El investigador señala que las personas que son propensas a creencias paranormales tienden a atribuir características humanas a los estímulos ambiguos y, en el contexto adecuado, estas interpretaciones pueden ser el caldo de cultivo ideal para crear situaciones fantasmales.

Por su parte, Terence Hines, profesor de neurología en la Universidad Pace y autor de Pseudociencia y lo paranormal, dice:

“El cerebro humano ha evolucionado para encontrar patrones. Si estás en el desierto, y escuchas algo detrás de ti, es mejor pensar que es realmente un león o un tigre sable que te acecha, atribuir ese sonido a alguna agencia, algo que tiene un propósito. Porque si tiene un propósito, y te escapas, estás mejor. Y si solo se trata de un ruido aleatorio y se escapa, no hay falta, en realidad no pasa nada. Así que hemos evolucionado para experimentar lo que los neurocientíficos llaman falsos positivos. Es mejor estar seguro que lamentarlo”.

En este tenor, el científico realizó una prueba donde llevó a personas a una tumba y les dijo que un anciano de 72 años murió allí de formas naturales. Cuando le preguntaron a la gente si sentían algo raro, todos contestaron que no, que todo estaba bien. Posteriormente, llevó a otro grupo de gente al mismo lugar y les dijo que una adolescente se había suicidado después de que su novio la dejó y que había quienes afirmaban haberla visto. Además, Hines mencionó que esa noche era el aniversario del suicidio. La gente se asustó. La vieron, la oyeron y todo se debió a las expectativas. ¿Qué pasó?

Según Hines, el cerebro de la gente estaba haciendo “lo que hacen los cerebros; estaban usando información que se les dio, aunque fuera incorrecta”.

Finalmente, un estudio realizado en 2013 por Kirsten Barnes y Nicholas Gibson, psicólogos evolutivos, determinó que las personas que dicen haber tenido una experiencia paranormal lo hicieron en entornos amenazantes o ambiguos y esto se debe a los denominados mecanismos de seguridad que tenemos todos los seres humanos, los cuales –por lo general– se manifiestan cuando está solo en medio de situaciones peligrosas y esto, combinado con lo explicado anteriormente, nos puede generar una percepción errónea del entorno.

Así que tu cabeza te puede estar jugando una mala pasada.

¿Has tenido experiencias que consideras paranormales? ¿Qué explicación les das? Déjanos tus comentarios.

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