Así despertó el mundo un día después de que conquistamos la Luna

Las portadas de todos los diarios y revistas del planeta anunciaban el inicio de una nueva era espacial.
anuncio de la XEWTV y XEW Radio que usó una imagen del folleto ‘El hombre en la Luna’, editado en español por el Servicio de Información del Gobierno de Estados Unidos. (Imagen recopilada por Gerardo Sifuentes )

“Centro Espacial Houston, 21 de julio- Los astronautas Neil Amstrong y Edwin Aldrin coronaron hoy lunes con rotundo éxito la más audaz empresa espacial intentada por el hombre, permanecieron dos horas y 10 minutos en la superficie de la Luna en un “gigantesco salto” hacia la conquista del espacio”. Con estas líneas iniciaba el comunicado de prensa de la United Press International (UPI), escrito por Al Rossiter Jr., sobre la llegada del hombre a la Luna, que muchos medios internacionales publicaron al día siguiente (o al segundo día en el caso de El Universal de México).

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La hazaña sin precedente había sido televisada a todos los rincones del planeta y narrada por casí todas las emisoras de radio, sin embargo en esa época las personas seguían enterándose de todo a través de los diarios.

““Siendo en México las 8:56 de la noche del 20 de julio de 1969, el primer ser humano ha puesto su pie sobre la superficie lunar. Es sencillamente extraordinario señoras y señores, nos sentimos sumamente emocionados. Está pisando la superficie lunar. Este ha sido el instante, la fracción de segundo, el relámpago que divide dos épocas como en medio de un abismo” así narró Jacobo Zabludovsky la llegada del hombre a la Luna.

La pisada de Amstrong en suelo lunar fue la culminación de un sueño que había sido registrado, paso a paso por los periódicos mexicanos. El 25 de diciembre de 1986, El Universal publicaba ¡Proeza!, regresan a la tierra, narrando como los astronautas norteamericanos de la misión Apollo 8 lograban regresar luego de haber viajado a la Luna, sondear su órbita y regresar.

El Universal

El 11 de abril de 1969, los diarios mexicanos daban cuenta de un convenio entre la NASA y México que permitiría a nuestro país beneficiarse, antes que nadie, de la tecnología aeroespacial estadounidense que haría posible el viaje a la Luna. “México podrá quintuplicar en pocas años las reservas y el aprovechamiento de sus recursos naturales, tales como el petróleo. Los depósitos hidrológicos, la agricultura, la pescadería y los recursos forestales”, escribía Oscar del Rivero en el Universal.

Fotografía que explica la tecnología que usan los trajes espaciales publicada por El Universal.

El proyecto “se inició con la radiografía de las 6 regiones principales de la superficie, con un avión equipado con cámara de radar, fotografía infrarroja y otros equipos científicos que determinan la existencia y potencialidad de diferentes recursos naturales”, explicaba el Dr. Leo Childs, jefe de la División Aeroespacial para los Recursos Naturales de la Tierra de la NASA.

Diario de Yucatán, lunes 21 de julio 1969

En junio de ese año se había registrado uno de los peores accidentes aéreos registrados en México. Setenta y Nueve personas murieron al estrellarse un avión Boeing 727 en la sierra del Fraile mientras cubría la ruta entre México y Monterrey. Esta noticia regresaba a nuestros connacionales hacia la realidad, el peligro que implicaba surcar los cielos en una máquina.

Varias portadas de El Universal publicadas en 1969.

Evidentemente en medio de la fiebre cósmica y la fiesta galáctica, los vendedores de todo producto fabricado sobre el suelo terrestre aprovecharon para ofrecer sus mercancías. De entre todas las más socorridas eran las televisiones para vivir, desde el hogar, en fin de la empresa más titánica y venturosa emprendida por el ser humano.

Comercial de Salinas y Rocha (Foto: Gerardo Sifuentes)

De todas las voces que festejaban la inminente llegada del futuro que sólo existía en la ciencia ficción, destacamos la del Dr. Werner Von Braun, Director del Crentro de Vuelos Espaciales “Marshall” de la NASA, quiene l 15 de julio publicó un texto expresando su preocupación por la tendencia a disminuir el presupuesto a la Agencia espacial.

“La importancia de colocar una nave espacial en la superficie lunar y el impacto que ello producirá en el intelecto humano, son dos acontecimientos reconocidos casi universalmente. Pero ¿qué sucederá una vez que el gozo y la expectación hayan pasado?, ¿Se presentará una caída tanto emocional como financiera en el esfuerzo espacial de este país?” escribió el doctor Von Braun expresaba en su editorial.

En su texto, el doctor propone viajes a Marte con fines mineros y la creación de lo que terminaría siendo la Estación Espacial Internacional.

“El actor de posar una nave sobre la Luna debe considerarse tan solo como uno dentro de una serie de logros notables de la tecnología espacial, no la cúspide o la culminación de un programa. Existen múltiples montañas al ser conquistadas en el futuro, si bien tenemos actualmente pocos planes firmes para explorarlas. Más bien que dormirnos en nuestros laureles, una vez realizado el proyecto Apolo, debemos extender nuestra visión y nuestro presupuesto espacial y empujar con decisión hacia el espacio exterior”.

Los siguientes viajes a la Luna fueron seguidos con menos ahínco que el del Apollo 11 y, con el tiempo, solo las grandes tragedias hicieron voltear los ojos del mundo hacia las naves espaciales. Lo extraordinario se volvió cotidiano hasta que finalmente la Luna dejó de importar. Hoy estamos en el umbral de una nueva carrera espacial, pero ya no militar sino privada. Marte es el siguiente objetivo y, como siempre, esperamos que los nuevos héroes y las nuevas heroínas nos mantengan al pendiente del futuro.

La Prensa, 1ro de agosto de 1969