Un grupo de científicos creen que los huesos de Amelia Earhart fueron encontrados hace mucho tiempo, pero su clasificación fue errónea.

Podrían haber resuelto la desaparición de la famosa aviadora Amelia Earhart

Richard Jantz, profesor de antropología y director del Centro de Antropología Forense de la Universidad de Tennessee, parece haber develado uno de los misterios más enigmáticos en la historia de la aviación: la desaparición de la famosa aviadora Amelia Earhart en el Océano Pacífico.

Amelia Earhart perteneció a una raza de pilotos intrépidos que inundó los cielos de todo el mundo entre los años 1920 y 1940. En 1929, ya siendo una aviadora experimentada, Earhart organizó la primera carrera aérea para mujeres de Los Ángeles a Cleveland, fundó la organización “Las noventa y nueve” y fue su presidenta.

La aviadora también contribuyó a formar una aerolínea entre Nueva York, Filadelfia y Washington, y cada determinado tiempo rompía récords de velocidad para mujeres en su avión Lockheed Vega. Es Posible que todos sus logros la orillaran a aventurarse en la travesía aérea que terminaría por colocarla en la posteridad, a cambio de pagar un costo muy alto.

La tragedia inició el 1 de junio de 1937, cuando Earhart partió en un vuelo con su copiloto Fred Noonan para convertirse en la primera mujer en darle la vuelta al mundo en un avión. Amelia tenía 39 años y Noonan 44 cuando partieron en un bimotor Lockheed 10 Electra desde Burbank, California.

Amelia Earhart antes de subir a su avión bimotor. (Foto: Archaelogical Legacy Institute)

La idea de Amelia Earhart era viajar  hasta llegar al islote de Howland ubicado en el Océano Pacífico, descansar, cargar combustible y provisones, para finalmente concluir el viaje en Hawái. A pesar de que muchas personas le advirtieron que no aterrizara en Howland porque se trataba de una isla muy pequeña que apenas podía verse desde las alturas, Amelia decidió ignorar la advertencia y prefirió pedir ayuda a un buque guardacostas de nombre Itasca, para que le informara a través de la radio la posición de la isla cuando el avión se encontrara cerca.

Entonces, sucedió lo más terrible. Un problema de comunicación impidió que el Itsaca pudiera llevar a cabo la tarea para la que fue designada. Luego del incidente, los marinos declararon que podían escuchar perfectamente la voz de la piloto pidiendo ayuda desesperada, pero algo andaba mal con el radio del buque y no podían responderle. Según el gobierno estadounidense, sin tener donde aterrizar, el avión deambuló un par de horas hasta que se quedó sin combustible y terminó por estrellarse en el Océano Pacífico.

Los restos, el hallazgo y la posibilidad

En 1940, el médico D. W. Hoodless estudió unos restos encontrados precisamente en el Océano Pacífico, entre Hawái y las Islas Salomon. En ese entonces, el médico llegó a la conclusión de que eran los restos óseos de un hombre.

Sin embargo, Richard Jantz y un grupo de científicos que trabajan desde hace años en estudiar los mismos restos, consideran que podría tratarse en realidad de la osamenta de Amelia Hearhart, pues los científicos creen que ella murió en un naufragio cerca de la isla Nikumaroro, donde fueron hallados los restos en un principio.

Jantz utilizó varias técnicas cuantitativas modernas, incluyendo un programa de computadora para estimar el sexo, la ascendencia y la estatura de las mediciones esqueléticas conocido como Fordisc, que fue desarrollado en parte por el propio Jantz y es utilizado por casi todos los antropólogos forenses certificados en Estados Unidos y todo el mundo.

Los hallazgos de Jantz y compañía fueron publicados en la revista Forensic Anthropology, y señalan que los huesos tienen más similitud con Earhart que con el 99% de los individuos con los que se compararon en una muestra de referencia.

Amelia Earhart se dirige a periodistas en el Criterion, Londres, 1932. (Foto: Getty Images)

Jantz comparó la longitud de los huesos con los de Earhart para corroborar que coincidieran. Así, por ejemplo, logró determinar el tamaño que tenía la tibia de la aviadora de acuerdo con las medidas de su ropa. Para que esto fuera posible, una costurera tuvo que tomar las medidas de uno de los pantalones de Amelia que incluyeron la longitud de la entrepierna y la circunferencia de la cintura.

El grupo de investigadores reconoce que a principios del siglo XX la antropología forense estaba en pañales, y que existen muchas evaluaciones erróneas por parte de los antropólogos de la época. Aun así reconocen que la labor de Hoodless no carece de mérito.

Los investigadores están tan convencidos de que se trata de los restos de Amelia Earhart que Jantz argumenta:

“…hasta que se presente evidencia definitiva de que los restos no son los de Amelia Earhart, el argumento más convincente es que son de ella”.

Una cosa más que nos acerca la posibilidad de que se trata de los restos de Amelia Earhart es que en 1940, cuando fueron hallados los huesos, también se encontraron un zapato que parecía de mujer, una caja diseñada para contener un Brandis Navy Surveying, muy parecido al que usaba Fred Noonan y una botella de Benedictine, una de las bebidas espirituosas favoritas de Earhart.

Aunque todavía no sabemos con seguridad si se trata de la famosa aviadora, lo cierto es que todo parece indicar que estamos muy cerca de saber qué sucedió realmente con el misterioso vuelo de Amelia Earhart.

fuente Forensic Anthropology

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