Tal y como en los tiempos de la Guerra Fría, la tensión política entre los gobiernos de Estados Unidos y Rusia ha alcanzado niveles cósmicos, literalmente.

El día de hoy la NASA anunció la suspensión de la “mayoría de sus compromisos” con la Federación Rusa, debido a “la actual violación de la soberanía e integridad territorial de Ucrania”. En otras palabras, la agencia espacial estadounidense se ha alineado a la postura del gobierno de Obama respecto a la anexión de Crimea a Rusia.

Sin embargo, el comunicado señala que la NASA seguirá trabajando junto con Rocosmos (la agencia espacial rusa) en las operaciones de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés).

La postura de la agencia norteamericana respecto al futuro parece clara: eliminar la dependencia rusa. El plan de la NASA es que los vuelos espaciales tripulados vuelvan a operarse en suelo norteamericano, ya que actualmente Estados Unidos le paga a Rusia unos 70 millones de dólares por cada pasajero que envían al espacio en las naves rusas Soyuz.

“La NASA está enfocada en que los lanzamientos de vuelos tripulados vuelvan a suelo americano, y poner fin a nuestra dependencia de Rusia para llegar al espacio. (…) Con el reducido presupuesto aprobado por el Congreso, ahora esperamos hacer los lanzamientos desde EEUU en el 2017. La elección aquí está entre financiar completamente el plan de traer los lanzamientos espaciales o seguir enviando millones de dólares a los rusos”, señala la agencia en la publicación.

Por ahora se han cancelado todos los viajes, reuniones y cualquier tipo de contacto entre la NASA y Rusia, con excepción del ya mencionado caso de la ISS. El clima entre Estados Unidos y Rusia sigue enfriándose, y el desgaste de su relación en temas de exploración espacial parece que ha llegado a un punto sin retorno.

fuente NASA (Google+)

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