Esta es la primera ocasión que este fenómeno es registrado por la ciencia.

En 2005 los científicos registraron que la estrella N6946-BH1, un cuerpo estelar 25 más grande que nuestro sol, comenzaba a iluminarse débilmente y cuatro años después, en 2009, la estrella había dejado de existir para dar paso a un agujero negro. Lo interesante de todo esto es que la muerte de la estrella no pasó por la fase de supernova, como sucede normalmente. Este hecho tiene consternado a los científicos que se han dado a la tarea de descubrir ¿qué paso?

La estrella, situada a 22 millones de años luz de nuestro planeta, se encuentra en la galaxia espiral NGC 6946, llamada también la galaxia de los fuegos artificiales por el enorme brillo generado por sus supernovas, fue monitoreada combinando la energía del Gran Telescopio Binocular (LBT), a través del cual detectaron la aparición de N6946-BH1, y de los telescopios espaciales Hubble y Spitzer de la NASA. Los investigadores buscaron alguna señal de radiación infrarroja que emanara en el punto donde estaba la estrella (para ver si no estaba escondida tras una nube de polvo) pero al no encontrar nada llegaron a la conclusión de que había dado paso a un agujero negro.

El líder del equipo de investigadores que observó la estrella durante los últimos 7 años, Christopher Kochanek, profesor de astronomía en la Universidad Estatal de Ohio y el erudito eminente de Cosmología Observacional, señaló que esta es la primera ocasión en la que se registra (por la ciencia) el paso de una estrella masiva a agujero negro sin emitir la energía de una supernova.

“Si una estrella puede caer por debajo de una supernova y aun así generar un agujero negro, ayudaría a explicar por qué no vemos supernovas de las estrellas masivas supergigantes”, explicó Kochanek.

Si las estrellas pueden convertirse en un agujero negro sin pasar por supernova ahora hay que descubrir cómo y cuantas veces ocurre esto en el universo. Scott Adams, doctor de Ohio State opina que de acuerdo a los datos obtenidos por el monitoreo de N6946-BH1 y la galaxia que habitaba, podría darse este fenómeno en hasta 30% de las estrellas masivas.

“N6946-BH1 es la única posible supernova fallida que encontramos en los primeros siete años de nuestro estudio. Durante este período, seis supernovas normales han ocurrido dentro de las galaxias que hemos estado monitoreando, lo que sugiere que entre el 10 y el 30 por ciento de las estrellas masivas mueren como supernovas fallidas “, dijo.

fuente Monthly Notices of the Royal Astronomical Society

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