Así es Tully, el misterioso monstruo prehistórico que tiene desconcertada a la ciencia

Un nuevo estudio reveló que los científicos podrían estar equivocados y que la extraña criatura es, en realidad, invertebrada.
(Foto: S. McMahon)

Nuestro pasado prehistórico nunca dejará de sorprendernos y tampoco a los científicos. Cada determinado tiempo se descubren fósiles que son muy extraños y desconcertantes para la paleontología, tal como ha sucedido desde hace algún tiempo con el así llamado Monstruo de Tully.

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El Monstruo de Tully es un fósil de 300 millones de años de descubierto en los lechos fósiles de Mazon Creek en Illinois, EE. UU. en 1958. A primera vista, Tully parece una babosa, pero donde una pensaría que está su boca, la criatura tiene un apéndice largo y delgado que termina en lo que parecen un par de pinzas. Luego están sus ojos, que sobresalen de su cuerpo como dos largos tallos.

El monstruo de Tully es tan raro que los científicos de todo el mundo ni siquiera han podido ponerse de acuerdo en si se trata de un vertebrado o un invertebrado. En 2016, un grupo de investigadores afirmó haber resulto el misterio de Tully, proporcionando evidencia, que en ese momento parecía contundente, de que se trataba de un vertebrado. Pero acaba de publicarse un nuevo estudio que cuestiona esta conclusión.

Chris Rogers, investigador postdoctoral en Paleobiología en la University College Cork, realizó un experimento conjunto donde utilizaron un tipo de acelerador de partículas llamado Fuente de Luz de Radiación Sincrotón, que se encuentra en la Universidad de Stanford en California y consiguieron explorar la composición química de muestras de fósiles y animales que viven hoy día.

(Foto: Sean McMahon/Yale University)

El sincrotón bombardea los especímenes con intensas explosiones de radiación con la finalidad de exitar los elementos que se encuentran dentro de ellos. Cuando un espécimen se excita, cada elemento libera rayos X con una firma específica. Al detectar las firmas de rayos X emitidas, los científicos son capaces de saber qué elementos reaccionaron a la radiación.

Así, en primer lugar, los investigadores encontraron que los melanosomas de los ojos de los vertebrados modernos tienen una proporción más alta de zinc a cobre que los invertebrados modernos. Para nuestra sorpresa, encontramos que el mismo patrón se podía ver en vertebrados e invertebrados fosilizados encontrados en Mazon Creek.

Posteriormente, el grupo de Chris Rogers analizó la química de los ojos del monstruo de Tully y la relación de zinc a cobre fue más similar a la de los invertebrados que a la de los vertebrados. Esto significa que el animal pudo no haber sido un vertebrado, lo que contradice los últimos esfuerzos por clasificarlo.

Eso no es todo, también se descubrió que los ojos de Tully contienen diferentes tipos de cobre que los que se encuentran en los ojos de los vertebrados. Pero el cobre tampoco era idéntico al de los invertebrados que se estudiaron. Esto significa que el estudio revela que Tully podría ser un invertebrado, pero no del todo. En otras palabras cambiara de alguna manera la forma en la que hemos venido clasificando desde hace cientos de años a las distintas especies que pueblan el planeta.