El dispositivo de la compañía aeronáutica explotó después de aterrizar con éxito.

SpaceX , la empresa aeroespacial de Elon Musk, volvió a intentar recuperar un cohete especial Falcon 9 después de ser usado en una misión espacial. A finales del año pasado, después de varios intentos fallidos y ser rebasada por Blue Orgin en las pruebas de reutilizamiento de cohetes, Space X consiguió que uno de sus Falcon 9 saliera de la atmósfera, pusiera en órbita un pequeño satélite, regresara a la Tierra y aterrizara de forma vertical sin daños.

El aterrizaje exitoso se hizo en tierra firme, desde entonces la compañía a puesto todos sus esfuerzos en repetir el suceso en una plataforma flotante no tripulada. La obsesión de la compañía por conseguir esto se debe a que, en el futuro, aterrizar cohetes espaciales en plataformas flotantes reduciría el uso de combustible y minimizaría el peligro en caso de un accidente.

Este fin de semana SpaceX estuvo a punto de tener éxito en su proyecto cuando consiguió poner en órbita el satélite europeo-estadounidense Jason 3, un dispositivo que ayudará a monitorizar el nivel de los océanos y analizar los procesos meteorológicos. A su regreso a la Tierra, el cohete Falcon 9 que lanzó a Jason 3 alcanzó a llegar a la plataforma y aterrizar sobre ella satisfactoriamente, pero, al realizar la última maniobra de acoplamiento, una de sus patas falló, provocando que tambaleara y cayera sobre un costado. El resultado fue una explosión espectacular.

El accidente quedó registrado en video y todo el mundo pudo verlo gracias a la cuenta en Instagram de Elon Musk, quien no tardó en subirlo a ella, explicando que el desperfecto en una de las patas del cohete pudo deberse a una acumulación de hielo que afectó a la pata.

vía The Verge

fuente Elon Musk (Instagram)

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