Hace más de una década un bombero perdió el rostro en un incendio. Hoy tiene uno nuevo.

Patrick Hardison era un bombero en su pueblo, Senatobia, Tennessee. Un día atendió un incendio en una casa. Cuando entró, el techo se cayó, le tiró el casco y su máscara comenzó a derretirse. Logró salir con los ojos cerrados y brincando a través de una ventana.

El hombre perdió los párpados, las orejas, los labios y la mayor parte de su nariz. También perdió su cabello y fue desfigurado con quemaduras de tercer grado en el rostro, la cabeza, el cuello y el torso. Pasaron los años desde el accidente aquél 5 de septiembre de 2001 y el bombero, que tenía 26 años en la noche de su accidente, sufrió más de 70 operaciones que no resolvían el dolor o la desfiguración.

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Hardison en 1999 con dos de sus hijas.

Este lunes se anunció en el Langone Medical Center de la Universidad de Nueva York, que a Patrick Hardison se le hizo exitosamente el transplante de rostro más extenso hasta hoy en día. Su donador fue David Rodebaugh, un ciclista que falleció a los 26 años.

Rodebaugh murió en julio de este año, en un accidente en Brooklyn mientras andaba en su bicicleta. Desde entonces su familia donó su hígado, los riñones y los ojos a otros pacientes que los necesitaban. Como en los casos anteriores, la familia del ciclista no dudó en ayudar a Hardison.

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David Rodebaugh, el donador. Falleció en julio de este año.

El doctor que se encargó de la operación fue Eduardo D. Rodríguez, quien fue contactado por un amigo de Hardison. Este doctor, del Centro Médico de la Universidad de Maryland se fue a Nueva York, donde se realizó la operación financiada por Langone Medical Center. El hospital estimó el precio de la operación entre 850 mil y un millón de dólares.

La operación duró 26 horas y Rodriguez tuvo un equipo de más de 100 doctores, enfermeras y técnicos que le ayudaron a darle un nuevo rostro a Hardison. La diferencia entre esta operación y otras anteriores fue que esta consistió en un injerto que iba desde la parte de atrás de la cabeza hasta el frente. El injerto incluyó el cuero cabelludo, las orejas, los oídos, la nariz entera y parte de los huesos de la barbilla y los pómulos. Además reemplazaron los párpados y reconstruyeron los músculos para parpadear.

A tres meses de que la operación que se llevó a cabo en agosto, el hospital anunció que Hardison se encuentra en buenas condiciones y ya puede retomar su rutina. Estos tres meses son críticos porque es cuando el cuerpo puede mostrar señales de rechazo hacia el injerto.

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Registro de cómo el nuevo rostro de Hardison fue asimilado por su cuerpo.

El primero de estos transplantes ocurrió en 2005, aunque fue parcial. El primer transplante completo fue en España en 2010, el cual desató un gran debate ético sobre los riesgos a los que los pacientes se someten. Son más o menos 35 pacientes los que han recibido transplantes de cara en todo el mundo y muchos de ellos tendrán que tomar medicinas para el sistema inmunológico el resto de sus vidas por la reacción que tiene el cuerpo con las partes ajenas.

fuente The Washington Post

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