El famoso Reloj no había estado tan cerca de esta hora desde la Guerra Fría.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos tiró las bombas nucleares en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki (1945), los científicos crearon el Doomsday Clock (o el Reloj del Juicio Final), como forma de medir la probabilidad que tiene nuestro planeta de desaparecer por una catástrofe nuclear. La exclusividad del apocalipsis radioactivo del Reloj terminó en 2007, cuando se amplió la escala destructiva a otras amenazas como el cambio climático. Hoy, el reloj ha movido nuevamente su minutero para ubicarse dos minutos y medio antes de la media noche: 30 segundos menos de los que marcó al comienzo de la Guerra Fría, de 1953 a 1960.

La Junta de Ciencia y Seguridad del Bulletin of the Atomic Scientists en consulta con la Junta de Patrocinadores del Boletín, entre los que se incluye a 15 Premios Nobel, tomaron la decisión adelantar las manecillas del Reloj del Juicio Final debido a que los líderes mundiales no pudieron abordar seriamente las advertencias sobre el cambio climático, por la proliferación de armas nucleares y por las declaraciones de una sola persona: Donald Trump.

“Esta situación mundial ya amenazante fue el escenario de un aumento del nacionalismo estridente en todo el mundo en 2016, incluso en una campaña presidencial de Estados Unidos durante la cual el eventual vencedor, Donald Trump, hizo comentarios inquietantes sobre el uso y la proliferación de armas nucleares y expresó incredulidad hacia el abrumador consenso científico sobre el cambio climático.

La decisión del consejo de mover el reloj menos de un minuto completo —algo que nunca antes había hecho— refleja una realidad simple: A medida que se emite esta declaración, Donald Trump ha sido el presidente de Estados Unidos sólo unos días…”

Si creían que las palabras se las lleva el viento, piénselo dos veces. En su comunicado de este año, los científicos atómicos recalcan que “las palabras son importantes” y el último año Trump (y Vladimir Putin) ha tenido mucho que decir.

“Tanto sus declaraciones como sus acciones como presidente electo han roto con precedentes históricos de manera inquietante. Ha hecho comentarios malconsiderados sobre la extensión del arsenal nuclear de los EEUU. Ha mostrado una propensión preocupante a descartar o rechazar rotundamente los consejos de expertos relacionados con la seguridad internacional. Incluidas las conclusiones de los expertos en inteligencia. Y sus nominados a la cabeza del Departamento de Energía, y la Agencia de Protección Ambiental disputan los fundamentos de la ciencia del clima…”

En resumen, con tan sólo unos días en el cargo, las declaraciones del presidente de Estados Unidos, su renuencia a recibir consejo de los expertos, y su selección de colaboradores, puso en peligro no solo la seguridad nacional de su país, sino de todo el planeta. Otras amenazas destacadas por los científicos son: la guerra cibernética, las amenazas a los procesos democráticos y la biotecnología CRISPR (a la que catalogan como “espada de doble filo”).

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fuente The Bulletin of the Atomic Scientists Science and Security Board

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