Ilustración de The Story of a Little Gray Mouse

Un nuevo estudio ha demostrado que correr puede ayudar a potenciar la plasticidad del cerebro y ayudar a los ratones a corregir la ambliopía. La razón es que los estímulos visuales al correr son muy importantes para la percepción del espacio, por lo que representan un cierto “alto rendimiento” para la vista y pueden ayudar a reconectar los ojos a la corteza cerebral.

Antes de que cometas alguna imprudencia, debes saber que la corrección visual de los ratones se refiere específicamente a los problemas de ambliopía, no a cualquier tipo de ceguera. También conocida como “Ojo vago”, la ambliopía es una disminución de la agudeza visual causada por la falta de estímulo en periodos clave de desarrollo. Si uno o los dos ojos son privados de los estímulos visuales adecuados los primeros tres meses de vida, la corteza cerebral no se forma adecuadamente para procesar esos estímulos y la ambliopía se produce.

No obstante, nuestro cerebro tiene la magnífica capacidad de crear nuevas conexiones (este fenómeno es conocido como plasticidad) y en este caso es probable que pueda regenerar la visión incluso en adultos, a pesar de que esta capacidad disminuye con la edad. El estudio, dirigido por Stryker y Kaneko, sugiere que es posible, al menos en ratones.

Ojo-vago
Ojo vago, daguerrotipo de 1852 (foto: Wikimedia Commons)

Lo primero que hicieron fue suturar uno de los ojos a un grupo de ratones durante el periodo crítico de desarrollo visual, lo que les provocó ambliopía. Más tarde, diseñaron una serie de estímulos visuales para presentarlos frente a los ratones mientras corren por una rueda de ejercicio, una suerte de simulación de una carrera por campo abierto. Sorprendentemente, al medir su actividad cerebral, los investigadores notaron que su problema visual disminuía considerablemente. Uno de los investigadores aseguró:

“Tiene sentido que el sistema visual entre en un estado de alto rendimiento cuando te mueves por el ambiente, porque la visión te dice lo que hay a grandes distancias, mientras que el tacto sólo te habla acerca de las cosas que están cerca”

El asunto es que normalmente la plasticidad en adultos es difícil de recuperar, pero en este caso se logró de manera positiva. Aún se tienen que hacer muchas investigaciones, pero el experimento es fácilmente replicable en humanos. De manera que pronto podríamos ver una solución sencilla y barata para recuperar la plasticidad del nuestro cerebro y tratar la ambliopía.

*Foto de portada: The Story of a Little Gray Mouse (1945)

vía Nature

fuente NCBI

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