Una disciplina relativamente reciente busca mejorar los tratamientos contra el cáncer, pero no cuentan con mucha ayuda de parte de las farmacéuticas.

Chris Sander, un físico teórico que se especializó en biomedicina y que es conocido popularmente como el padre de la bioinformática, es un experto que ha dedicado su vida a combinar las matemáticas con la medicina, sobre todo en tratamientos que combaten enfermedades complejas, como el cáncer. La idea detrás de la bioinformática es aprovechar el poder del cálculo de las computadoras para analizar los Big Data que cada paciente genera y compararlos con otros datos estadísticos. Así, tomando en cuenta que cada cáncer es genéticamente diverso, se puede generar un tratamiento personalizado para combatir un tumor en particular.

Sander se presentó esta semana en un congreso de oncología en España, donde el diario El País pudo entrevistarlo. Durante la charla el investigador del Instituto de Cáncer Dana-Farber de Boston realizó importantes declaraciones, muchas de ellas intentando demostrar la importancia de la bioinformática:

“Hemos demostrado que hay tumores cerebrales que parecen muy similares, pero cuando los analizas desde el punto de vista molecular y genético resulta que cada persona tiene un tumor diferente. Es la heterogeneidad del cáncer, lo que implica que cada uno necesitará una terapia diferente.”

El físico cree que las tecnología actual permite más fácilmente recopilar información que podría ayudar en terapias futuras:

“Por ahora el poder de la genómica en el cáncer son los más de 60,000 tumores analizados a nivel de genética molecular. Esa es la montaña de datos que tenemos. Lo que nos falta es una información equiparable sobre personas. Esa información está bloqueada en los hospitales y es incompleta. Tenemos que trabajar para estructurarla bien, publicarla y compartirla, de forma que podamos pasar de una montaña de datos genéticos a otra de datos de salud personales, historias médicas, estilos de vida, etc. Mi petición a los pacientes es que trabajen con la comunidad de ingenieros informáticos, los geeks, y que les dejen captar su información de salud a través de sus teléfonos inteligentes, de forma que podamos obtener esa información directamente de ellos”.

El investigador sabe que esto podría abrir un debate sobre la seguridad de los datos médicos de los usuarios de dispositivos móviles, pero cree que esto puede arreglarse con una regulación clara de los derechos sobre nuestra información genómica:

“Deberíamos crear un derecho constitucional de cada persona a la propiedad sobre su información genómica y de salud. Una vez tengas ese derecho podrás guardarte los datos solo para ti o compartirlos. Hay gente con un cáncer muy agresivo que quiere compartir sus datos mientras estén vivos porque esperan ayudar a otras personas conectadas, igual que en Facebook. Si conseguimos proteger ese derecho, creamos la libertad de compartir información”

Sander cree que uno de los grandes obstáculos que ha impedido el desarrollo de la bioinformática son las propias farmacéuticas, que no están interesadas en invertir en el desarrollo de terapias que les harían ganar menos dinero:

“La bioinformátioca permite determinar qué drogas juntas pueden combatir tumores que son resistentes a un fármaco. Una derivada de esto es que puedes evitar usar los fármacos más caros, y sustituirlos por una combinación de otros ya aprobados mucho más baratos. Este reposicionamiento ofrece una enorme oportunidad. Pero las grandes farmacéuticas se oponen. Han hecho grandes contribuciones para curar el cáncer, pero no están interesadas en hacer ensayos clínicos si no tienen la oportunidad de sacar un montón de dinero. Si una combinación contiene un medicamento barato, las grandes farmacéuticas no harán el ensayo porque no aumentará sus beneficios. Por eso tenemos que encontrar la forma de hacer ensayos clínicos alternativos, financiados con dinero público. Es un problema social y político, pero hay la oportunidad de aportar un enorme beneficio a los pacientes con cáncer si hacemos ensayos públicos, por ejemplo sobre tumores muy especializados que no les interesan a las grandes compañías.”

El experto realizó duras declaraciones en contra de las farmacéuticas, recalcando que “estamos permitiendo que haya muertes por cáncer totalmente innecesarias”, además de indicar que Donald Trump podría ser un riesgo para el desarrollo de la ciencia en Estados Unidos.

fuente El País

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