Kimetsu no Yaiba: Mugen Train y el triunfo del anime en occidente

El anime hoy puede brillar gracias al éxito que trajo Kimetsu no Yaiba
Kimetsu no Yaiba logró que tengamos una nueva época dorada de anime | Fuente: Ufotable

Esta semana se está estrenando, por fin, de manera global la segunda parte de Kimetsu no Yaiba, que, entre otras cosas, es sencillamente la adaptación a anime de la película El Tren Infinito. Sin embargo, este es precisamente el momento para recordar como esta obra de Koyoharu Gotoge está encabezando un nueva época de oro del anime.

Kimetsu no Yaiba comenzó un vendaval que ya parece imparable | Fuente: Ufotable

Desde hace ya varios años, la industria del anime viene empujando fuerte para ser la nueva gran meca del entretenimiento global, pero sus pretensiones siguen siendo bastante locales. La opinión que importa es la japonesa y aquello que los fans occidentales crean, quieran o piensen, es un añadido y nada más.

Sin embargo, durante 2020 y 2021, esto comenzó a ser un tanto diferente por una sola razón: Kimetsu no Yaiba. En 2019, la explosión de este anime fue sencillamente brutal. No solo como anime, gracias al impulso de Netflix, Crunchyroll y Funimation, sino también por las ventas que consiguió el manga a nivel mundial.

Pareciera que todo se alineó para que sucediera casi como magia. Mientras que el anime se emitía, el manga entró en su arco final y con ello tanto el hype por la pieza de animación como el interés por su historieta se fueron de la mano y poco a poco comenzaron a opacar a muchas otras industrias del entretenimiento.

El éxito y la competencia

Que Ufotable pusiera tantos recursos y tanto empeño en una simple serie es algo que no sorprende en sí. Lo hemos visto con toda la franquicia de Fate, que ciertamente ha sido exitosa, pero nunca al grado de Kimetsu no Yaiba.

Pareciera casi fortuito, pero el 2021 es el mejor año en la historia del anime, posiblemente. Tenemos más producciones que nunca y estudios de calidad, con tiempo y talento para producir incluso en pandemia (con condiciones de trabajo que también hay que debatir seriamente) y, sobre todo, con distribuidoras que están haciendo un trabajo monstruoso.

Cada temporada de anime este 2021 ha dejado obras que son clásicos instantáneos | Fuente: Funimation

Han sido, tal vez, cinco años para llegar a este punto y esa competencia que incentiva el peso de vender productos de calidad y probados, antes que hacer la mayor cantidad de contenido con la posibilidad de que algún día pegue, hoy es la razón de por qué tenemos a los competidores más grandes del entretenimiento en el mundo compitiendo por captar más y más anime.

El papel de occidente en el anime

El papel del público de occidente en el anime siempre ha sido claro. Somos viles cerdos a los que se les arrojan margaritas esperando que lo consuman. Esa es también la razón de por qué solo han sido populares a gran escala Dragon Ball, Naruto, Saint Seiya y algunas otras, mientras que el grueso de las obras clásicas y con prestigio se consideran “de culto”.

Desde la primera intención de masificación, en los años setenta, occidente es un mercado que sirve para arrojar aquello que sea vendible… y nada más. El anime ha existido como un nicho cerrado y muy centrado, sobre todo, en la piratería. Esa es también una de las más grandes preocupaciones de toda la industria y no ha podido contrarrestarla en más de 50 años.

Foto: Toei Animation

Pero esa misma fascinación del público occidental por consumir anime está dando resultados en la época en que más piratería hay, aunque también más opciones para el consumo legal.

Y aquí es donde volvemos a Kimetsu no Yaiba, porque tal vez de no haber sido transmitida en Netflix no tendríamos el día de hoy todo el vendaval de anime y movimientos de la industria que están sucediendo.

Para nadie es secreto que Netflix ahora mismo es la plataforma más importante para el entretenimiento en el mundo. La televisión, el cine y hasta el Internet cambiaron por completo con todo lo que introdujo con su sistema de streaming y el anime, que ya había experimentado con esto durante años, encontró aquí un nuevo lugar dónde colocarse.

La facilidad que da Netflix a los usuarios para consumir hace también que cosas como El Juego del Calamar, una producción 100% coreana, se masifique de la misma manera que lo hace una película con Brad Pitt o que Evangelion tenga un nuevo revival.

A través de estas muestras de consumo desmesurado y sobre todo legal, por fin el nicho dejó de ser tan cerrado y también apresuró a los otros gigantes del anime a hacer lo propio, como Amazon con sus producciones originales y a Aniplex, Sony y AT&T consolidando la fusión de Funimation y Crunchyroll.

Todo esto puede parecer un escenario catastrófico lleno de monopolios, oligopolios y control de masas a través de los medios del entretenimiento… y sí lo es, PERO con el agregado positivo para un nicho que nunca había podido tener tanto acceso y de manera tan sencilla a casi todas las producciones que se hacen en Japón.

Funimation y Crunchyroll serán el duopolio de distribución de anime

Es claro que esto no terminará con la piratería. Es más, plataformas como Tío Anime, AnimeFLV, JK Anime o la legendaria KissAnime tendrán muchas más posibilidades de difundir contenido para quienes se niegan o no pueden consumirlo en las plataformas de streaming.

Este es, por ahora, un ganar ganar para todos. Por fin tenemos la capacidad para nutrir una industria de manera global con el consumismo típico de occidente, que incentiva al mismo tiempo la capacidad de producción local, la distribución global y el cuidado de proyectos que si no fuera por este contexto nunca llegarían hasta nosotros.

***

NANI?, un vlog donde  discutiremos los temas centrales de la agenda del entretenimiento audiovisual asiático, principalmente de la industria japonesa. No te lo pierdas en nuestro canal de YouTube

ANUNCIO